GREGORIO MARAÑÓN

Como muchos sabéis, el pasado lunes se presentó el flamante nuevo Portal de Cultura de Castilla-La Mancha, en la que los archivos tienen una presencia destacada. Nuestro archivo tiene también un espacio propio, nuestra propia página web. Os animamos a visitarlo cada cierto tiempo. Una de las secciones que ofrece este portal está dedicada a recuperar exposiciones virtuales de documentos de archivo que se realizaron en años pasados y merece la pena volver a ver. Entre ellas hay una, que en su día produjo nuestro archivo, dedicada a Gregorio Marañón. Con este motivo, le dedicamos nuestra entrada de hoy.

Gregorio Marañón Posadillo nació en Madrid en 1887, y en 1910 se doctoró en Medicina con premio extraordinario. Desde entonces, inició una fulgurante carrera médica que le llevó a ser considerado uno de los mejores endocrinos de nuestro país. Sin perjuicio de su especialidad, procuró en todo momento no perder de vista la situación general del paciente, incluyendo los aspectos psicológicos y sociales. Un reflejo de esta preocupación por las conexiones sociales de la medicina es su decisiva influencia para la realización del famoso viaje del rey Alfonso XIII a la comarca de Las Hurdes, entonces una de las más pobres de España, en 1922.

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Pero Marañón no es recordado solo como médico, sino también por su actividad intelectual y política. Opuesto a la dictadura de Primo de Rivera —lo que le valió un breve paso por la cárcel—, en 1931 funda junto con José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala la “Agrupación al Servicio de la República”, a la que pronto se incorporaron otros intelectuales. Elegido diputado en 1931, renunció al escaño dos años después y se fue distanciando de la República, manteniendo una postura independiente. Es significativo que, al empezar la guerra civil y exiliarse en París, su cigarral toledano fuese incautada sucesivamente por los republicanos primero y por los franquistas después. En nuestro archivo conservamos el documento que testimonia el inicio de un expediente de incautación contara sus bienes, aunque no su resolución, que conocemos por otras fuentes. Volvió del exilio en 1942 y desde entonces, tolerado por el régimen franquista, se orientó  más al estudio de la Historia, además del ejercicio de la Medicina. Murió en Madrid en 1960 y su entierro se convirtió en una multitudinaria manifestación de afecto popular. Hoy llevan su nombre uno de los principales hospitales públicos de Madrid, y multitud de calles y plazas por toda España.

Gregorio Marañón estuvo siempre muy vinculado a Toledo, ciudad que aprendió a amar de niño gracias a Benito Pérez Galdós, amigo de su familia. En 1922 compró un cigarral (casa de campo) cercano a la ciudad, que había pertenecido a la congregación de los Clérigos Menores. Marañón lo restauró en profundidad y, durante muchos años, el “Cigarral de Menores” se convirtió en el centro de su actividad intelectual y política. Nuestros fondos fotográficos ofrecen testimonios claros al respecto, de los que seleccionamos solo tres ejemplos. En el primero vemos a Marañón junto al presidente francés Edouard Herriot, Manuel Azaña, Salvador de Madariaga y Fernando de los Ríos, entre otros, en octubre de 1932. En el segundo encontramos a Marañón junto a Alexander Fleming, en junio de 1948. Por último, un retrato de Marañón hacia 1930 leyendo. Todas las fotografías fueron tomadas en el Cigarral de Menores, y la última podéis contemplarla en nuestra exposición sobre libros y bibliotecas, en la Sala de Exposiciones del AHPTO.

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