CEMENTERIOS

Los dos primeros días de noviembre siguen siendo, tradicionalmente, los días de honrar a nuestros muertos. Aunque en la actualidad estas celebraciones se hayan transformado mucho, mezclándose con otras costumbres y, en parte, perdiendo su sentido, esta sigue siendo la época de más actividad en todos los cementerios. Así que nosotros hemos buscado fotos de cementerios en nuestro archivo.

Empecemos por los cementerios de la ciudad de Toledo. Curiosamente, no hemos encontrado imágenes del cementerio actual, dedicado a la Virgen del Sagrario, inaugurado en 1893. Sí hay imágenes del cementerio viejo, el que se situaba más o menos donde hoy está el Instituto de Enseñanza Secundaria “María Pacheco”, entre las actuales Avenida de Barber y calle Rosa Parks. De acuerdo con Rafael del Cerro, del que extraemos muchos de los datos de este post, este cementerio se inauguró en 1836 y fue el primero que tuvo carácter general y municipal, sustituyendo a los cementerios que gestionaban determinadas comunidades o a los espacios de enterramiento dentro y alrededor de las parroquias. Fue clausurado en 1893, cuando se inauguró el actual, pero los familiares tuvieron todavía un plazo de 30 años para trasladar voluntariamente los restos al nuevo camposanto. Por tanto, en 1923 el Ayuntamiento ordenó la exhumación y traslado de todos los restos que quedasen, subastándose el terreno para otros usos, tal como nos cuenta el Archivo Municipal. Gracias también a la estupenda página web de nuestros compañeros podemos datar en 1910 al menos una de las fotografías que tenemos del interior de este cementerio, la que tiene como fondo la inconfundible silueta de la ciudad; la otra, tomada en sentido contrario, no hemos podido datarla pero, obviamente, se trata de imágenes de este cementerio ya en desuso.

Fotografía del cementerio de la Misericordia, la ermita del Cristo de la Vega, la Fábrica de Armas y el río Tajo.
El cementerio de la Misericordia y la ermita del Cristo de la Vega. Al fondo, la Fábrica de Armas y el río Tajo.

En la zona conocida como “Vega Baja” se han localizado dos cementerios muy cercanos entre sí. Por un lado, el de la Misericordia o de San Ildefonso, que gestionaba el Hospital de la Misericordia. Como reza la inscripción de su puerta, se concluyó en 1710, se reedificó en 1850 y funcionó hasta 1885, aunque todavía se permitía años después que se enterrasen allí a las monjas que atendían la beneficencia provincial, razón por la que también se conoce como “cementerio de las monjas”. La fotografía que os mostramos, tomada desde lejos, nos muestra su parte trasera y la ermita que preexistía a los nichos, así como la cercana puerta al Cristo de la Vega. A principios de nuestro siglo la Diputación Provincial ha intentado recuperar este espacio para usos culturales, con un éxito relativo.

Grupo de jóvenes vestidos de época en el patio del cementerio del Cristo de la Vega, junto a los nichos
Grupo de jóvenes en el patio del cementerio del Cristo de la Vega

Precisamente en el Cristo de la Vega existe también otro panteón con nichos, de estructura arquitectónica muy similar al anterior. Fue construido en 1846 para dar sepultura a los canónigos de la Catedral, función que todavía hoy sigue realizando ocasionalmente. En nuestra foto vemos a un numeroso grupo de jóvenes en este lugar. A juzgar por sus vestiduras, parece que vayan a realizar alguna función teatral.

Todas las fotografías que os hemos presentado hasta ahora pertenecen al fondo “Rodríguez”. Como sabéis, el AHPTO custodia también el fondo fotográfico de Luis Escobar, que vivió y trabajó en Albacete, donde está enterrado. Y aquí, naturalmente, encontramos fotografías del cementerio de la ciudad manchega, dedicado a su patrona, la Virgen de los Llanos. Aunque la calidad técnica no es muy buena, podemos presentaros la portada del recinto y la capilla del Cristo de las Misericordias que se encuentra en su interior.

Interior del taller de un marmolista: cinco personas trabajando alrededor de una lápida que reza "Paquita".
Interior del taller de un marmolista albaceteño.

Para terminar, queremos llamar la atención sobre una foto más especial de lo que parece. Se trata del interior del taller de un marmolista albaceteño que no hemos podido identificar. La fotografía tiene interés por presentar a una de estas pequeñas industrias en plena faena, aunque quizá también estén posando para la ocasión. Pero el caso es que la lápida está dedicada a “Paquita”. Observando la foto con atención, vemos que se trata de Paquita Escobar Ureña, es decir, la hija mayor del fotógrafo, que falleció en 1943 a la edad de 32 años. Así pues, Luis Escobar fotografió la fabricación de la lápida de su propia hija. Un caso realmente singular.

EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE GUERRA: EVACUADOS, COEDUCACIÓN Y LOS “NIÑOS DE MORELIA”

La vuelta al cole siempre es complicada, pero en plena guerra lo era muchísimo más. Hoy nos vamos a fijar en la oficina que debió ocuparse de la organización de la enseñanza primaria en la zona republicana de nuestra provincia durante la guerra civil, la “Sección Administrativa de Primera Enseñanza”.

Lista de integrantes de una expedición de evacuados desde Madrid hasta Ocaña

Como toda la administración provincial republicana, a principios de 1937 se trasladó de Toledo a Ocaña. Desde ahí, los funcionarios no solo intentaron que los niños y niñas pudieran seguir asistiendo a clase, sino que también afrontaron algunos retos de envergadura. A juzgar por la documentación que nos ha llegado, lo que más trabajo daba era, como es lógico, el movimiento de docentes evacuados y refugiados. Muchos de ellos pedían ayuda para llegar a sus destinos, tarea nada fácil en zonas cercanas al frente de batalla. En ocasiones se organizaban también caravanas de profesores refugiados que iban o venían de Madrid. Hay que tener en cuenta que cada maestro o maestra se desplazaba con su familia, y también que las circunstancias podían cambiar mucho de un día para otro.

Tarjeta certificado de trabajo de Pilar Giles Giralt

Más frecuentes eran las solicitudes de cambios de destino o las peticiones para ser nombrado maestro o maestra. Como es natural, muchas de estas peticiones estaban motivadas por enfermedad o por un miedo apenas disimulado, pero a veces parece claro que existía también un deseo sincero de ayudar a la República en tiempos difíciles. Así ocurre con la solicitud de Pilar Giles, afiliada a la CNT y profesora en el “Ateneo de Bellas Vistas” de Madrid. No solo aporta informes políticos favorables, sino incluso un certificado de su trabajo en formato carnet, con todos sus sellos y firmas y hasta con una bonita fotografía coloreada.

Acta de la reunión para la implantación de la coeducación el Los Yébenes

Como decimos, las reformas educativas también dieron quehacer a nuestra pequeña “sección”. Una Orden de 9 de septiembre de 1937, hace justo 85 años, implantó la coeducación de ambos sexos en las escuelas primarias. Con un entusiasmo innegable, los inspectores educativos se lanzaron a recorrer las escuelas de sus respectivas zonas celebrando reuniones con los maestros y maestras, explicando el nuevo sistema y organizando las cuestiones prácticas que, como se puede suponer, no eran pocas. Las actas de estas reuniones, como esta de Los Yébenes, nos permiten conocer esos detalles. Resulta significativo que, aunque las niñas y los niños compartirían aulas y maestros, se reservan algunas horas para que las niñas “no abandonen sus clases de labores”, tiempo que los chicos, por su parte, dedicarán “a dibujo y trabajos manuales”, a veces calificados de “actividades creativas”.

No menos compleja fue la evacuación de niños que se organizó en la primavera de 1937 bajo el eufemismo de “colonias infantiles”. Se trata de la expedición que acabó llevando más de 450 niños a México, los conocidos como “niños de Morelia”, por el nombre de la ciudad que los acogió, y que contó con un apoyo especial por parte del presidente Lázaro Cárdenas y de su esposa Amalia Solórzano. La idea original era simplemente organizar unas colonias temporales, y se pedía la colaboración de maestros y maestras dispuestos a acompañar a los niños tanto en el viaje como en su instalación en México. Algunos maestros se ofrecieron enseguida, como José Chimenea, del que ya os hablamos hace algunas semanas. Pero, desde luego, no fue el único. Eso sí, la mayoría quiere desplazarse junto con su familia, por motivos fácilmente comprensibles. Ciriaco Uriel, por ejemplo, dice que su compañera podría ser también útil por su condición de modista. Otro maestro, Justo Fernández, más cauto, quiere saber primero las condiciones del viaje. En todo caso, los niños y sus acompañantes embarcaron vía Burdeos a finales de mayo y llegaron a México a principios de junio. Muchos se instalarían definitivamente en el país americano.

EN EL BAÑO DEL HOSPITAL TAVERA

Elie J. Nahmias fue un empresario del mundo del petróleo. Había nacido cerca de Salónica en 1908, pero su familia se vio obligada a emigrar primero a la antigua Yugoslavia y luego a Suiza. Nahmías acabó asentándose en París, donde vivió hasta su muerte en 1994. Su gran pasión era la cultura sefardí, a la que él mismo pertenecía, de manera que viajaba a menudo por España en compañía de su mujer Inna. Especialmente tenían querencia por Córdoba, donde compraron una antigua casa solariega y la rehabilitaron sin escatimar medios ni buen gusto. Hoy la casa se conoce como “Casa del Judío” y una plaza cercana lleva el nombre del mecenas.

Carta de Mª Elena Gómez-Moreno, secretaria de las fundaciones Vega Inclán, al fotógrafo Pablo Rodríguez.
Carta de Mª Elena Gómez-Moreno a Pablo Rodríguez

Nahmias y su esposa tenían también pasión por cualquier lugar relacionado con la cultura judía, entre ellos, naturalmente, Toledo. El documento que os queremos enseñar hoy es buena muestra de ello. Se trata de una carta que la secretaria de las Fundaciones Vega-Inclán dirige a Pablo Rodríguez, nuestro conocido fotógrafo, para encargarle un reportaje. Lo mejor es transcribir esta parte de la carta: “Ahora, otro encargo. Un señor Nahmias, rico sefardí, que vive en París y tiene casa en Córdoba, tiene mucho interés en que se le fotografíe, en conjunto y en detalles, el cuarto de baño de azulejos de la Fundación Lerma (Hospital de Tavera). Es exigente en la calidad, tiene prisa y paga bien y pronto. Un conjunto, o varios, desde distintos puntos de vista y los detalles precisos para dar bien idea de todo”. Siguen los detalles de la entrega y pago del trabajo. Previamente, se ha hecho alusión a algún trabajo anterior encargado a los Rodríguez por la Fundación Vega-Inclán que, como sabemos y reza en su membrete, era entonces responsable de la Sinagoga del Tránsito y de la Casa del Greco, entre otros museos en España; en efecto, en el fondo Rodríguez del AHPTO se conservan varias fotografías y reportajes de ambos edificios. La carta tiene fecha de 1 de julio de 1967.

Conservamos esta carta de casualidad. Como ya hemos contado en varias ocasiones, al cerrar la Casa Rodríguez solo se compraron las fotografías, pero no los documentos textuales. Sin embargo, por algún motivo esta carta fue guardada en el mismo sobre que contenía los negativos encargados (y que, curiosamente, está rotulado como “Virgen de Guadalupe”), y así llegó hasta nosotros. Nos da alguna pista sobre el modo de trabajar de la Casa Rodríguez en esa época, porque alude a una cuenta de cliente, imaginamos que a nombre de las Fundaciones. En todo caso, hemos conservado tres fotografías de este reportaje, quizá las descartadas por el destinatario, que nos muestran un espacio muy poco conocido del famoso edificio. Dos de ellas dan una panorámica general, con alguna variación en la colocación de los objetos, y la tercera es un detalle de la azulejería. Como vemos, un par de fotos están rotuladas, indicando el objeto, el fotógrafo y la fecha: “Cuarto baño Tavera. Luisito. 22 julio 1967”; se refiere a Luis Rodríguez Garrido, el que sería último de su saga.

Baño del Hospital Tavera. Detalle de la azulejería.
Detalle de la azulejería

Finalmente, no podemos dejar de mencionar a la persona que firma la carta en cuestión. Se trata de Mª Elena Gómez-Moreno, una prestigiosa historiadora del arte que dirigía las Fundaciones Vega Inclán desde 1959. En la carta alude a su padre, el ilustre arqueólogo y arabista Manuel Gómez-Moreno Martínez.

RESTAURACIONES EN SAN JUAN DE LOS REYES

El monasterio de San Juan de los Reyes es una de las joyas arquitectónicas no solo de Toledo sino de toda Europa. Pero ha tenido una historia muy agitada. Además de monasterio, ha servido de cuartel y de museo, y ha sido varias veces destruido con mayor o menor amplitud y otras tantas reconstruido con mayor o menor fortuna. Si tenéis curiosidad por la historia de todas estas destrucciones y restauraciones, podéis consultar el libro de Daniel Ortiz, de donde hemos sacado algunos datos para este post.

Conservamos una buena colección de fotografías de restauraciones en San Juan de los Reyes dentro del fondo Rodríguez. Por ejemplo, esta que presenta el andamio colocado en el exterior del ábside de la iglesia y que sabemos fue realizada en 1916 porque salió publicada ese año en la revista “Toledo”. Sin embargo, muchas de las fotos que tenemos no están fechadas, como ocurre con la que nos muestra a un grupo de trabajadores, incluyendo quizá al arquitecto y al maestro de obras, a los que no hemos sabido identificar.

Entre todas las restauraciones sufridas por este edificio destaca la que realizó la Dirección General de Regiones Devastadas, organismo dependiente del Ministerio de la Vivienda, entre 1953 y 1966, bajo la dirección de los arquitectos Francisco Echenique y José Losada. La documentación de estas obras, incluyendo los planos, se encuentra hoy en el Archivo General de la Administración, pero algunos reportajes fotográficos se encargaron a la Casa Rodríguez y hoy tenemos estas fotos en el AHPTO. Por ejemplo, este otro grupo de trabajadores en el exterior del cimborrio. Pero incluso dentro de la serie “Rótulo” del fondo citado hay algunas cajas con información escrita que permite conocer no sólo quién encargó el reportaje, sino también la fecha y el fotógrafo. Las imágenes más recientes son del 28 de noviembre de 1958 cuando Luis Rodríguez Garrido, “Luisito”, fotografió las pechinas que soportan el cimborrio del crucero, ya restauradas. El sobre que guardaba este negativo junto con algunos más nos da alguna pista sobre la forma de trabajar de la empresa en estos momentos.

Foto de una escultura de santa sin cabeza, con una anotación al margen

Del año anterior, en concreto del 8 de febrero de 1958, es esta fotografía suelta de una escultura de santa sin cabeza en el taller de restauración, también obra de “Luisito”. Aquí, los datos sobre autor, fecha y motivo están escritos sobre la misma placa fotográfica. Digamos, de paso, que el taller de cantería y esculturas de piedra para esta restauración estuvo al cargo del escultor Cecilio Béjar y sus hermanos.

Las primeras fotografías datadas de esta restauración son del 17 de octubre de 1956 y llevan la firma de “Luis [Rodríguez Dorado]”. Como las anteriores, se trata de fotografías que buscan simplemente documentar los trabajos de restauración, lejos de cualquier pretensión estética. Y se ocupan de los elementos arquitectónicos, como esta enorme columna que sostiene el coro de la iglesia, y también de las esculturas que se restauraban en el taller, como estas tres estatuas de santos.

UNA INAUGURACIÓN, TRES SEDES Y VARIOS DESCONOCIDOS

El pasado miércoles por la tarde inauguramos nuestra exposición dedicada a celebrar el 90 aniversario del AHPTO. Aquí os ofrecemos algunas imágenes del acto, al que acudieron el Delegado Provincial de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, D. Francisco Javier Úbeda Nieto, y el Delegado Provincial de Educación, Cultura y Deporte, D. José Gutiérrez Muñoz, junto con un grupo de compañeros y amigos de la casa. A todos les agradecemos su asistencia y también agradecemos a Mª Eugenia Alguacil y Raquel Anaya el reportaje fotográfico.

Por supuesto, os invitamos a pasar por la exposición, abierta hasta mediados de septiembre. Pero, como complemento o para los que no podáis venir hasta Toledo, hemos elaborado este vídeo.

Una visita al AHPTO

Como veis, la imagen principal de la muestra es una visita al Archivo. El lugar es la primera sede del AHPTO, en el Hospital de Santa Cruz y el único personaje que hemos logrado reconocer es al primer director del Archivo, Francisco de Borja San Román. Así pues, la foto es anterior a su muerte el 15 de junio de 1942. Obviamente, se trata de una visita ilustre, cuyo principal protagonista parece ser el caballero alto y rubio que, inclinándose sobre un documento, está a la izquierda de San Román. Pero no hemos conseguido averiguar su identidad, ni tampoco la de ninguno de los demás que aparecen en la imagen. La fotografía procede de fondo Rodríguez y la caja donde originalmente estaba guardada ostenta una inscripción manuscrita que dice “Visita rumanos”. Además, en la misma fotografía hay un número que podría ser el del año (1932), aunque también podría referirse a cualquier otra cosa. Hemos contactado con el Instituto Cultural Rumano que, muy amablemente, nos contestó que ellos tampoco reconocían a ninguna de estas personas. De modo que cualquier ayuda por vuestra parte será más que bienvenida, como siempre —aunque esta vez incluso un poquito más.

Las obras de la Casa de la Cultura en el diario «El Alcázar» (1963)

Esta foto es, además, la única imagen que tenemos de la que fue primera sede de nuestro Archivo. En 1966 el Archivo y la Biblioteca se trasladaron a un edificio nuevo, la “Casa de la Cultura”, en el cercano Paseo del Miradero, a la que dedicamos una entrada hace algún tiempo. Lo cierto es que no tenemos ninguna imagen propia del archivo en sus años de estancia allí, salvo, en todo caso, lo que publicó la prensa local al iniciarse las obras en 1963, unas imágenes que dicen poco y, además, de muy mala calidad técnica.

Alzado del Archivo Histórico Provincial de Toledo

El traslado del AHPTO a su actual sede tuvo lugar en 1992, cuando nuestro centro encontró por fin un lugar propio en el que había sido convento de Jesús y María, de monjas dominicas, comprado por el Estado en 1984 para convertirlo en archivo. Es decir, que las obras se prolongaron durante ocho años, nada menos. Aquí tenéis uno de los alzados del proyecto original, que luego hubo de ser reformado. Hasta ahora, esta última es la sede en donde más tiempo ha permanecido nuestro centro.

ELECCIONES EN ÉPOCA DE FRANCO

Una de las fórmulas con las que el régimen franquista buscó legitimarse fue la de autodefinirse como “democracia orgánica”. La expresión alude a que la representación de los ciudadanos no venga a través de los partidos políticos o de los sindicatos libres, sino a través de las organizaciones consideradas “naturales”: la familia, el sindicato único y el Estado. La Ley de Bases del Régimen Local de 1945 traduce esta concepción general a la manera de elegir los concejales. El total de concejales de una localidad se divide en tres “tercios”. El primer tercio es elegido por los “cabezas de familia”, lo que excluía en la práctica a la gran mayoría de las mujeres (no a todas; de hecho incluso hubo mujeres candidatas); el segundo tercio por “los organismos sindicales radicantes [sic] en el término”, y el último tercio los elegían los concejales de los dos primeros tercios de entre una lista propuesta por el Gobernador Civil entre “vecinos miembros de entidades económicas, culturales y profesionales radicantes en el término o, si estas no existiesen, entre vecinos de reconocido prestigio”. Si a esto añadimos que el alcalde era designado y cesado directamente por el Gobernador Civil o por el Ministro de la Gobernación (según el tamaño de la población), podemos hacernos una idea del significado real que la palabra “democracia” tenía en de este peculiar sistema.

Pero lo cierto es que elecciones, haberlas habíalas. En noviembre de 1963 se celebraron elecciones municipales. En estas fotografías hechas por la Casa Rodríguez en Toledo podemos ver a los ciudadanos esperando su turno bajo las arcadas de la Casa Consistorial, y también los que esperan ya depositar su voto en la urna situada probablemente en el interior. Hubo más de un punto de votación en la ciudad, como muestran las dos imágenes de las votaciones en el aula de un centro docente, quizá el Instituto Provincial.

Incluso se permitía la propaganda electoral. Aquí tenemos las octavillas que hicieron imprimir algunos candidatos de Toledo. Y, por supuesto, la información oficial animando a votar, Obsérvese que tanto a los funcionarios como a los que cobrasen subsidio por desempleo o por jubilación se les obligaba a presentar el justificante de haber votado para poder cobrar la nómina más cercana.

La documentación del Gobierno Civil sobre estas elecciones es abundante. Por ejemplo, la Guardia Civil elaboró detallados informes sobre la vida, costumbres e ideología política de todos y cada uno de los candidatos. Pocos días antes de las elecciones el Gobernador Civil envió al Ministerio un detallado informe dando cuenta de las reuniones y gestiones realizadas para evitar ningún imprevisto; de él hemos extraído algunos párrafos suficientemente significativos. El “artículo 55” al que se alude es el de la ley electoral de 1907, todavía vigente, que permitía la designación directa del concejal cuando, por fallecimiento repentino o por cualquier otra causa imprevista, faltasen candidatos. Y, además, una no menos expresiva carta que el jefe local de Falange en Talavera de la Reina escribe al Secretario del Gobierno Civil para que se incluya a una persona determinada en la lista de candidatos al tercio de “entidades” en Navamorcuende.

Por si tenéis curiosidad, aquí está el informe oficial que el Gobierno Civil envió al Ministerio de la Gobernación con los resultados de estas elecciones en la provincia. Como puede observarse, en el tercio familiar la participación fue del 43 %. Pese a las consignas oficiales, no parece que esta forma de entender la democracia levantase grandes entusiasmos.

LA FIESTA DEL OLIVO DE MORA EN 1959

Como sabéis, estos días se celebra en Mora su tradicional “Fiesta del Olivo”. Esta celebración se originó en 1957, por iniciativa del agricultor José Fernández-Cabrera Martín-Maestro y rápidamente alcanzó gran notoriedad. Apenas dos años después, se encargó a la Casa Rodríguez un reportaje completo de la III Fiesta del Olivo, que hoy se conserva en nuestro archivo y del que os queremos ofrecer algunas muestras.

La Fiesta del Olivo se celebra actualmente el último domingo de abril, pero en el año que nos ocupa lo hizo el día 12, tal como vemos en el cartel, que hemos extraído de la completísima web que el Ayuntamiento dedica a su fiesta principal. Por cierto, en esta web se puede encontrar, además de abundante información, un buen número de fotografías, diferentes de las nuestras. Pero vamos con nuestro reportaje. El acto central es el desfile de carrozas, como estas dos relacionadas con la aeronáutica, una con un avión y otra con un cohete que lo mismo señala la dirección de Venus que la de Toledo.

Foto de la carroza de la Reina Mayor bajo el arco de entrada a la plaza de Mora

Entre las carrozas no puede faltar la de la reina de las fiestas. Ese año, la Reina Mayor fue Dª Mª de los Ángeles Ortega Benayas. Por cierto, que esta señorita fue después archivera en el Archivo Histórico Nacional durante largos y fructíferos años. Ahí tenéis a nuestra futura colega, sonriente y orgullosa en lo alto de una vistosa carroza de plumas y acompañada de sus Damas de Honor, pasando bajo la portada en la entrada de la plaza.

Además de las carrozas alusivas a situaciones o acontecimientos, los morachos se visten de sus mejores galas tradicionales, formando vistosos conjuntos. Así, este apuesto joven o este grupo de niños, siempre con sus preciados burros.

No hay fiesta que se precie que no tenga también sus actos oficiales. En esta ocasión parece que se aprovechó para inaugurar una placa en la céntrica Avenida del Olivo en homenaje a D. Julio Partearroyo Fernández-Cabrera, destacado fabricante de aceite de la localidad. Hasta donde sabemos, actualmente la placa ha desaparecido. Además, tenemos aquí a las autoridades del momento visitando la Feria del Aceite, un evento integrado dentro de la Feria del Olivo. Encontramos, entre otras personas, al alcalde D. Ángel Ramiro (con pajarita) y al pregonero de ese año, D. Antonio García Bernalt (con gafas oscuras), que era a la sazón, por más señas, Delegado provincial de Sindicatos.

El desfile terminaba en la Plaza de Toros, donde vemos llegar al grupo de niños con sus maestras, y donde ese año hubo una exhibición de un caballista, al que vemos en plena acción. Todo indica que fue un magnífico día.

LOS HONORARIOS DE LOS ARTISTAS

El documento que os presentamos la semana pasada sobre la colocación de la primera piedra del edificio de la Universidad de Toledo se encuentra dentro de un conjunto de documentos de esos humildes, que ha existido siempre y que parece que casi podríamos desechar, pero que en realidad nos aportan datos esenciales para entender la vida cotidiana de las personas: las facturas. Hoy vamos a repasar algunas de estas facturas, y así sabremos cuánto cobraban algunos artistas a finales del siglo XVIII.

Empecemos por el propio arquitecto, Ignacio Haan. Se conservan varios recibos de sus honorarios en las diversas fases del proyecto. Este, por ejemplo, es de los 2.020 reales de vellón que cobró en enero de 1797 por dos conceptos: el “replanteo general de dicha obra”, que fueron 1.500 reales, y “520 reales de vellón que ha gastado en el viaje de venida y vuelta”. Por si esto os parece escaso, digamos que conservamos otros ocho recibos similares que, en total, suponen casi 18.000 reales. Recordemos que Haan es considerado uno de los mejores arquitectos españoles del siglo XVIII. Desarrolló casi toda su carrera en Toledo y, además del edificio que nos ocupa hoy, fue responsable del aspecto actual de la Sacristía de la Catedral —especialmente el retablo que alberga “El Expolio” del Greco— y construyó la Puerta Llana de la Catedral o el Hospital del Nuncio. Además, podemos encontrar su trabajo en otras localidades de la provincia: el retablo de la parroquia de La Guardia o las parroquias de Yuncler, Polán o Seseña.

La fachada del edificio se corona con un gran escudo sostenido por dos estatuas. Estas estatuas fueron obra del escultor toledano Mariano Salvatierra, que cobró por ellas 30.000 reales de vellón, especificando que “[las] he ejecutado en piedra de Colmenar de Oreja para la Universidad, las que representan la Fama y las Ciencias, su tamaño cerca de nueve pies castellanos”. Y añade que esto no incluye ni el material “ni atributos y otros gastos menores”. Salvatierra fue quizá el escultor más importante de la ciudad en su tiempo y, además de esta obra, es autor de varias esculturas en la Catedral, entre ellas la Inmaculada que preside la Puerta de los Leones. El escudo, por su parte, fue ejecutado por “Josef Finacer”, que en realidad se llamaba Giuseppe Vinacer, natural de Ortisei —en Bolzano, al norte de Italia— y que realizó también un calvario para la parroquia de San Nicolás o una Santa Catalina para el desaparecido convento de la Merced. Por el escudo para nuestro edificio, incluyendo los materiales y la colocación del escudo en su sitio, cobró 20.000 reales de vellón.

Y no queremos terminar sin mencionar el cuadro de la Purísima Concepción, obra de Francisco Javier Ramos destinada al Salón de Grados del edificio y hoy conservada en el Instituto “El Greco”. Desgraciadamente, no hemos podido conseguir una imagen de este cuadro, aunque podemos dar fe de su calidad. Eso sí, tenemos el recibo de la pintura: 3.300 reales, entregados en octubre de 1799. Otro recibo adjunto nos informa que el marco y su montaje costaron 2.300 reales.

UNIVERSIDAD E INSTITUTO EN TOLEDO: UNA EXPOSICIÓN

Como ya sabéis muchos de vosotros, el próximo viernes día 17 se inaugura una exposición para conmemorar el medio milenio del nacimiento de la Universidad de Toledo, y el 175 aniversario de su conversión en Instituto de Segunda Enseñanza. La exposición, organizada por la Universidad de Castilla-La Mancha, contará con cuatro sedes, una de ellas nuestro Archivo; las otras tres serán la Biblioteca de Castilla-La Mancha y las bibliotecas de Madre de Dios y Fábrica de Armas de la Universidad regional, todas ellas en Toledo. Como tenemos por costumbre, en las próximas semanas iremos desgranando algunos de los documentos que podréis ver en nuestra Sala de Exposiciones, pero podemos empezar ya con las fotografías, que no podían faltar.

El profesor Emiliano Castaños impartiendo clase en el Instituto de Toledo
El profesor Emiliano Castaños impartiendo clase en el Instituto de Toledo

Empecemos por lo más característico de una institución educativa: las clases. Esta conocida fotografía nos muestra al profesor Emiliano Castaños impartiendo su clase de Historia Natural. Castaños fue uno de los más ilustres profesores del Instituto de Toledo, donde impartió clases primero en 1912-13 y después entre 1939 y 1958; a esta última época debe pertenecer la fotografía. Además de científico y profesor, fue artista y en 1965 entró en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo debido a sus grandes dotes de dibujante, especialmente de paisajes y naturaleza.

Acto público en el paraninfo del Instituto de Toledo
Acto público en el paraninfo del Instituto de Toledo

No menos significativos son los actos académicos. En esta foto vemos un acto público de cierta solemnidad, quizá una apertura de curso, en el “Paraninfo” (es decir, el salón de actos) de la antigua Universidad, ahora utilizado por el Instituto para la misma función. La foto, técnicamente regular, no está fechada pero las indumentarias sugieren los años 20-30 del siglo pasado.

Quizá el elemento que más continuidad sugiere entre la antigua Universidad, el Instituto y la Universidad actual es el edificio conocido por el nombre de su impulsor, el cardenal Lorenzana. En él estuvo la Universidad desde finales del siglo XVIII, allí permaneció el Instituto hasta los años 60 del siglo pasado, y allí se ubican hoy algunos de los servicios administrativos de la Universidad de Castilla-La Mancha, incluyendo el Paraninfo. El imponente edificio fue diseñado por el arquitecto Ignacio Haan y se considera uno de los mejores exponentes de la arquitectura neoclásica. Las fotografías que os ofrecemos, una del exterior y otra del interior, pueden fecharse en los años 40-50 del siglo pasado.

Pero un edificio no es nada sin personas que lo habiten. Así que, para terminar, dos fotos de grandes grupos. Por un lado, unos estudiantes en las escaleras que dan tanta personalidad a la fachada del edificio, y por otro un nutrido grupo de personas que participaban en el homenaje a Juan Suero Díaz, que fue director del Instituto, seguramente con motivo de su jubilación en 1946.

EL TOBOSO EN FOTOS

La semana pasada tuvimos el honor de recibir una donación de un conjunto de fotografías para nuestro archivo. Se trata de 59 imágenes del El Toboso fechadas todas en 1979. Su autora, Elena Carvajal García-Pando, nos ha cedido estas imágenes sin ninguna contraprestación aunque ella continúa conservando los positivos originales en papel; al parecer, los negativos se perdieron hace tiempo. En todo caso, las imágenes son muy interesantes y, por supuesto, agradecemos a su autora y propietaria su generosidad. Hay que señalar que esta pequeña colección complementa perfectamente nuestros fondos fotográficos, entre los que no contábamos con ninguna imagen de El Toboso.

El Toboso. Calle Miguel Hernández
El Toboso. Calle Miguel Hernández

Las fotografías fueron tomadas con ocasión de una exposición celebrada en las antiguas Escuelas de la localidad manchega en el año citado. Todas reflejan distintos elementos arquitectónicos en un momento en que la arquitectura toboseña todavía no había sufrido las alteraciones propias del desarrollo urbanístico de finales del siglo pasado. Además de las imágenes en sí, la donación incluye una guía que identifica cada uno de los lugares retratados y aporta algunos detalles históricos o etnográficos, y de ella hemos sacado la mayor parte de nuestros datos.

El Toboso. Pozo de la Cadena
El Toboso. Pozo de la Cadena

Entre los elementos retratados destacamos los pozos, que fueron declarados Bien de Interés Patrimonial en 2016. Del total de ocho pozos conservados, tenemos fotos de tres de ellos: el de la Puerta, el de Arriba y el de la Cadena. Os ofrecemos una imagen de este último, donde se aprecian las marcas de las sogas utilizadas para sacar el agua.

También tenemos varias imágenes de elementos de interés etnográfico, como la reja de una casa de la calle Bancos, que fue zapatería y casino, las tinajas con la marca “Toboso” o una aldaba con forma de pata de caballo.

Pero la mayor parte de las imágenes son de elementos arquitectónicos. Así, la portada de la llamada “Casa de los Perros” (por los que se ven junto a la ventana), las ruinas de la ermita de Santa Ana o la bella perspectiva de la calle Alberto Cerro, con sus casas encaladas.

Y terminamos con dos fotografías de patios, una de ellas de la “Casa de la Memoria” y otra, de una casa en la calle María Zambrano, donde se aprecia el característico empedrado decorativo.