EL JUANELO NO-JUANELO

En noviembre de 2019 uno de nuestros investigadores habituales, D. Carlos Fernández Rodríguez, nos alertó de que había encontrado por casualidad un documento con la firma de Juanelo Turriano. Le agradecimos, por supuesto, su gentileza pero en aquel momento no hicimos mayores averiguaciones. Pocos días después iniciamos el trabajo de describir con detalle el documento que, efectivamente, estaba firmado sin duda por “Juanelo Turriano”.

Nuestra sorpresa fue mayúscula al comprobar que el documento estaba fechado el 20 de febrero de 1593, es decir, más de ocho años después de la muerte del famoso ingeniero italiano. La firma era clara y la comparación con la de su testamento (del que en su día ya os hablamos) dejaba lugar a pocas dudas. En las imágenes podéis ver tanto la firma del testamento como la del documento recién descubierto: son casi idénticas. ¿Qué había sucedido? ¿Había resucitado nuestro personaje? ¿Alguien había falsificado su firma y su nombre? Afortunadamente, poco antes habíamos establecido relación con el máximo especialista en Juanelo, el profesor Cristiano Zanetti, del Harvard University Center for Italian Renaissance Studies en Florencia. Él nos aclaró el misterio: se trataba en realidad del nieto del ingeniero, que también se llamaba Juanelo Turriano. Podríamos llamarlo “Juanelo II”. Era hijo de Bárbula Medea, hija a su vez de “Juanelo I”, y de Orfeo de Diana, y llegó a ser el responsable del famoso artificio creado por su abuelo para el abastecimiento de agua a la ciudad. Y todavía habrá un tercer Juanelo Turriano viviendo en Toledo, sobrino de “Juanelo II” y que también recogerá el ilustre nombre de su bisabuelo.

Principio de la carta de poder otorgada por María de Esquivias a su marido Francisco de Hita
Cláusulas de autorización recíproca entre María de Esquivias y su marido Francisco de Hita

No deja de ser este, pues, un documento curioso, de manera que podemos prestarle un poco de atención. Adelantemos que el papel de Juanelo II en él es muy secundario: simplemente es el testigo del acto jurídico. En efecto, se trata de una carta de poder otorgada por María de Esquivias, mujer de Francisco de Hita, para que éste acuda en su nombre a la partición de los bienes dejados por sus difuntos padres (de ella), que se llamaban Alonso de Esquivias e Isabel Díaz. Es interesante observar que, según la legislación del momento, para cualquier acto jurídico la mujer tenía que pedir permiso al marido y este concedérselo, permiso que solía indicarse en el propio documento principal, como ocurre aquí. Así que María pide permiso a Francisco para otorgar el documento, Francisco se lo otorga, y entonces María da permiso a Francisco para que este actúe en nombre de ella en la partición de bienes de sus padres (los de ella). Un curioso caso de “ping-pong” jurídico bastante corriente en su época y que hoy nos resulta chocante.

Hoja final de la carta de poder otorgada por María de Esquivias a su marido Francisco de hita.
Poder de María de Esquivias a su marido Francisco de Hita (final)

Por lo demás, sabemos que Francisco de Hita era arrendador de los molinos de Lázaro Buey y que en 1588 inició un pleito con el propietario de los molinos porque pretendía que se le rebajase la renta a la mitad a consecuencia de una riada en 1586. Podemos añadir que Alonso de Esquivias era también molinero, así que todo quedaba en familia. Quizá Juanelo II tenía relación con estas personas por su oficio de ingeniero, pero lo cierto es que no tenemos ninguna noticia cierta de los motivos por los actúa como testigo en este asunto.

MELQUE

Uno de los monumentos más conocidos de nuestra provincia es Santa María de Melque, en la zona norte del municipio de San Martín de Montalbán. Se trata de la iglesia de un antiguo monasterio visigodo, construido entre los siglos VII y VIII, que en época musulmana fue reutilizado como castillo y, tras la conquista cristiana, pasó a ser ermita. Además de los indicios arqueológicos, aparece ya citada como tal en las “Relaciones de Felipe II”, entre 1574 y 1578. Curiosamente, no la hemos encontrado citada en el “Catastro de Ensenada” (1752), pero sí es famosa la descripción que hace de ella Tomás López en su “Diccionario geográfico” que, como sabéis, no llegó a publicarse, aunque los documentos con las informaciones recopiladas por este geógrafo se conservan en la Biblioteca Nacional, han sido digitalizados y están accesibles en la red. Y aquí no solo se dan detalles sobre esta iglesia, sino que se dibuja un detallado plano, todo ello redactado por Manuel de Muncharaz en 1788.

En nuestro archivo tenemos algunas representaciones gráficas de Melque, aunque son muy someras. Así, en la “pañoleta” o plano general del término municipal realizado en 1893 para los trabajos del denominado “avance catastral” aparece la situación de una “Casa y ermita ruinas [sic] del Melque”, localizadas entre el arroyo del mismo nombre y el Arroyo de las Zorras. Un poco más al norte aparecen otras dos “casas”, llamadas “del Torrezno” y “de González”. Además, podemos comprobar cómo la ermita era el final de dos caminos que llevaban exclusivamente hasta este lugar.

Detalle del plano catastral de 1893 con indicación del lugar de la "Casa y ermita ruina de Melque"
Detalle del plano catastral de 1893

En 1910, en un croquis que representa gráficamente las variaciones en las fincas, volvemos a encontrar la “Casa de Melque”. Parece que ya había desaparecido incluso el recuerdo de la antigua función religiosa del edificio y tampoco parecen existir restos de otras edificaciones anexas. La documentación catastral revela que, en este momento, el propietario del terreno era Benito Sánchez Escobar, vecino de Torrijos, quien lo dedicaba al cultivo de cereal de secano. En 1933 este mismo propietario declaró dedicar estas tierras a la caza.

Croquis con las variaciones catastrales de 1910. aparece señalada la "Casa de Melque".
Croquis de variaciones catastrales (1910)

Nuestro siguiente plano es de 1963 y, de nuevo, corresponde al Catastro. En esta ocasión el dibujo es un poco más detallado y podemos intuir la forma de la antigua iglesia, que sigue siendo denominada como “Casa de Melque”. En la documentación textual ya aparecen las construcciones individualizadas respecto de las tierras de su entorno. En 1965 son descritas como “Casas y castillo” y en 1968 como “Casa y corrales”. Ese mismo año de 1968 la Diputación Provincial de Toledo se hace con el edificio por su importancia cultural y empieza una nueva etapa de puesta en valor.

Plano catastral de la zona del Melque, donde se dibuja la "Casa de Melque".
Plano catastral de la zona de Melque (1963)

En efecto, en 1970 se autoriza la primera de una serie de campañas de excavaciones arqueológicas que sacarán a la luz la enorme importancia no solo del edificio principal sino también de los anexos que, como hemos visto, parecen haber desaparecido. Dirigidas por el arqueólogo Luis Caballero Zoreda, las excavaciones arqueológicas se llevarán en paralelo con otras en la cercana iglesia de San Pedro de La Mata y en la más lejana de Santa Comba de Bande (Ourense). El resultado es una detallada memoria publicada en 1980.

Mientras tanto, en 1972 el Estado inicia los trámites para la adquisición de los terrenos colindantes. Como vemos en la nota que reproducimos, en 1974 sus propietarios aún no habían respondido. En la actualidad, tanto la iglesia como sus edificios relacionados han sido rehabilitados por la Diputación Provincial y, además, se utilizan para actividades culturales.

"Lugar de Melque, término de San Martín de Montalbán, Toledo". Nota al dorso de la orden para iniciar la compra de los terrenos colindantes.
Nota al dorso de la orden para iniciar la compra de los terrenos colindantes a Melque (1974)

DOS BULAS DE INDULGENCIA PLENARIA

Dentro del ámbito de la Iglesia católica, la “indulgencia” es la remisión de las penas asociadas al sacramento de la penitencia. En efecto, a través de este sacramento se perdonan los pecados, pero ello conlleva también la imposición de una pena al pecador. Bien, pues la indulgencia permite eliminar también esa pena. Surgidas ya en el cristianismo antiguo, las indulgencias no son parte del sacramento y podían ganarse a cambio, entre otras cosas, de una limosna. Como es sabido, el uso y abuso de esta práctica durante la Edad Media fue uno de los detonantes de la Reforma protestante, además de provocar protestas también en algunos sectores católicos. En la actualidad las indulgencias siguen existiendo, aunque ya se obtienen no a cambio de dinero sino de prácticas piadosas, como rezar algunas oraciones, visitar determinados templos, etc.

Las indulgencias se hicieron muy populares, entre otros motivos por su precio reducido que las ponía al alcance de la mayor parte de la población. En nuestro Archivo hemos localizado dos “bulas de indulgencia plenaria” (también había indulgencias parciales) del siglo XVIII. Estas “bulas” eran una especie de recibo que se entregaba al fiel y en el que se especificaba el alcance de la indulgencia, incluyendo el tiempo para el que era válida, por lo general un año. Las dos bulas que os presentamos hoy se han encontrado entre los documentos de sendas testamentarías. Fijaos en que son documentos impresos, de manera que el “buldero” o vendedor de bulas solo tenía que escribir el nombre del interesado en el lugar correspondiente.

Bula de indulgencia plenaria en favor de Eugenia Alvarado para 1710
Bula de indulgencia plenaria en favor de Eugenia Alvarado

La más antigua data de 1709 y se otorgó en favor del alma de la difunta Eugenia Alvarado, viuda de Simón Sánchez Riscos, para el año siguiente. Como vemos, el documento se encabeza con el año de su validez y con la calificación documental: “Bula de indulgencia plenaria concedida por Su Santidad…”. Sigue un dibujo de San Pedro y San Francisco y el escudo y el nombre del papa reinante, en este caso Clemente XI. Luego, el texto de la bula propiamente dicha, incluyendo el nombre del que paga la limosna y el de la afectada. Aquí encontramos que el precio era de dos reales de plata, que hoy podrían equivaler a unos cinco euros. Finalmente, el escudo del Consejo de la Santa Cruzada, que es una simple cruz patada, y la firma y el sello del Comisario General, Fernando Rodríguez de Mendarozqueta. Digamos que el Consejo de Cruzada era el organismo encargado de gestionar esta importante fuente de ingresos para la Iglesia y para el Estado españoles de la época.

Bula de indulgencia plenaria en favor de Manuel de Ochoa para el año 1786
Bula de indulgencia plenaria en favor de Manuel de Ochoa

El segundo ejemplo es algo posterior, de 1785 con validez para el año siguiente. Aquí es el propio interesado, Manuel de Ochoa Arnedo, el que obtiene la indulgencia para sí mismo por 21 cuartos, que en la época servían para comprar aproximadamente 1,5 kg. de pan. Como vemos, el documento es muy similar. Solo cambian algunos detalles, como los santos de la cabecera (San Francisco es sustituido por San Pablo), la incorporación de más texto, incluyendo al final los días y los templos en los que, rezando algunas oraciones y habiendo tomado esta bula, se puede ganar la indulgencia plenaria. Además, esta bula nos explica que, en realidad, el papa había concedido la indulgencia a todos aquellos “que fueren a su costa movidos por el celo de la fe a pelear contra los infieles en el ejército de Su Majestad Católica”, o incluso los que ayudasen de algún modo a las guerras de religión emprendidas por el rey. No obstante, se permitía a los obispos suspender temporalmente la aplicación de esta indulgencia generalizada, lo que obligaba a los fieles a obtener la correspondiente bula.

Dorso de la bula en favor de Manuel de Ochoa con el texto "Papeles hallados entre los bienes, etc. Nada contienen de importancia"
Dorso de la bula en favor de Manuel de Ochoa

Esta bula, en su dorso, incluye una descripción (“Bula para Manuel de Ochoa Arnedo para el año 1786, de la Cruzada”) y también una breve nota que dice: “Papeles hallados entre los bienes etc. Nada contienen de importancia”.

LA ONCE VISITA EL AHPTO

El pasado jueves 10 de octubre volvimos a contar con la presencia de del grupo de afiliados a la ONCE en Toledo. Veintiséis personas entusiastas y activas participaron en la visita guiada al edificio del Archivo Histórico Provincial.

Este tipo de visitas guiadas siempre suponen un reto para nosotros por su excepcionalidad. El hecho de que los participantes no puedan ver el edificio ni los documentos hace que tengamos que avivar el ingenio y proporcionarles otras formas de acceder a la experiencia que supone visitar un archivo histórico emplazado en un antiguo convento del siglo XVII, que a su vez fue casa-palacio de dos importantes familias toledanas y donde se conserva documentación desde el siglo XIV hasta prácticamente nuestros días.

Los participantes tuvieron la oportunidad de tocar documentos originales seleccionados exprofeso para la actividad. Apreciaron las diferentes texturas del papel antiguo y del pergamino, comprobaron sus formas, tamaño e incluso el sorprendente peso que puede tener un solo protocolo notarial. Mención especial a la participante que nos leyó de forma impecable la escritura del contrato firmado entre el Greco y la Parroquia de Santo Tomé para pintar el cuadro de El Entierro del Señor de Orgaz, de la que contamos con un ejemplar transcrito en alfabeto Braille.

Pudieron disfrutar del silencio y la tranquilidad que se respira en el patio principal del archivo y evocar la tranquilidad de aquella forma de vida en clausura. Terminaron el recorrido accediendo a uno de los depósitos documentales, donde descubrieron el peculiar olor de la documentación antigua y la temperatura y humedad que se deben mantener para conservar en óptimo estado la documentación.

Tacto, oído y olfato para conocer de otra forma el patrimonio documental que conservamos en el Archivo, pues una de nuestras tareas como institución cultural es la de favorecer el acceso de todos los ciudadanos a la documentación que conservamos, con independiencia de las barreras que puedan existir.

UNA CARTA DEL CARDENAL LORENZANA SOBRE DUELOS Y DESAFÍOS

Durante este año 2022, se han cumplido los 300 años del nacimiento del cardenal y arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana, (1722-1804), concretamente el 22 de septiembre, así lo recordaba en prensa Miguel Ángel Dionisio Vivas, historiador y archivero (http://bitly.ws/wqeu).

Afortunadamente contamos con un retrato suyo entre nuestras fotografías, se trata de la pintura situada en la sala capitular de la Catedral cuyo autor es el pintor Zacarías González Velázquez (1763-1834), a finales del siglo XIX.

En anteriores entradas ya hemos destacado al cardenal Lorenzana, (http://bitly.ws/wuNp), sobre todo en relación a la Universidad de Toledo, para la que mandó levantar un nuevo y soberbio edificio para la Universidad de Santa Catalina, como podemos apreciar en la fotografía también nuestra, que permite ver asimismo la calle donde se ubica que lleva su nombre en su memoria. Son numerosísimas sus actuaciones en favor del arte en nuestra ciudad, contribuyó a embellecer la Catedral Primada, rehabilitó los edificios de los hospitales de San Juan de Dios y del Corpus Christi, entre otras muchas obras. Para ahondar en estos aspectos en los que no podemos detenernos ahora, os recomiendo la publicación de 2004 con motivo del II Centenario de su muerte, coordinada por Ángel Fernández Collado y titulada El cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo, si queréis saber más sobre su insigne vida.

La fama de este prelado es importante, se le ha calificado como hombre de la Ilustración, aunque quizá no pueda aplicársele el término en toda su amplitud. Sin embargo, observando el conjunto de sus actuaciones como arzobispo y como hombre de gobierno en la Iglesia, destacó por desarrollar algunas características ilustradas en sus acciones en favor de la caridad hacia los más necesitados, la promoción social y cultural de las gentes y la revalorización del esplendor de la Iglesia en España. Fue primero arzobispo de Plasencia y luego de México, para después, en 1772 ser nombrado arzobispo de Toledo.

Vamos a desempolvar un documento de nuestro archivo, es una carta impresa entre otras suyas de 6 de septiembre de 1780, que el arzobispo escribió para dar respuesta a la consulta de un confesor, sobre si era lícito aceptar el desafío. Vemos que, en el siglo XVIII, los duelos eran una práctica que aún pervivía.

El duelo era una forma de justicia privada que más o menos había sido tolerada durante la Edad Media, pero que ya desde los Reyes Católicos, se había prohibido a través de la legislación tratando de erradicarla. Y posteriormente en la legislación borbónica de 1716 y 1757 se habían endurecido las medidas contra ella. Pero ni las condenas de la Iglesia ni la legislación habían conseguido que desaparecieran duelos y desafíos.

En estos términos lo define el arzobispo en su carta: “El desafío es un resto de la mayor barbarie, es una mala reliquia, que nos ha quedado de los godos, … es un atentado contra la autoridad pública…”. Prosigue diciendo que como prelado y según el Evangelio y los mandamientos de la Ley de Dios no es lícito matarse en duelo, desafío o torneo; que no se puede volver una injuria por otra; y que se debe desterrar de tierra de católicos la expresión de que queda infamado el que no acepta el desafío, o que queda sin honor.

Con sus argumentos, Lorenzana intenta anteponer y hacer valer otras razones en favor del honor, dice asimismo que las obras de valor y no las palabras provocativas de particulares son las que tienen que predominar, la virtud y no la desvergüenza. Refuerza la importancia de la obediencia al Rey y no a las pasiones desenfrenadas, en consonancia con los preceptos evangélicos.

Y le dice finalmente al confesor, que si esta respuesta suya, le pareciesen sentencias religiosas de la mansedumbre de un eclesiástico, le recomienda que lea a los más sabios, especialmente a Séneca en sus tratados sobre la tranquilidad del ánimo, donde hallará remedios contra la ira; y a Marco Catón, a otros varones y a Cicerón, que trataron la idea del honor. A través de esta carta se nos muestra que Lorenzana fue un clérigo instruido, preparado intelectualmente y que actúa como pastor de su rebaño resolviendo cuestiones que inquietan a su feligresía.

CONCIERTO EN EL AHPTO

El próximo viernes 11 de noviembre, a las 18:00 horas, celebraremos en el patio de entrada de nuestro archivo un concierto con el grupo «Bonita«.

Se trata de una banda de rock que utiliza canciones tradicionales de nuestra tierra para fundirlas con sonidos contemporáneos, provocando una fresca y estimulante mezcla de sensaciones. Es la primera vez que se celebra en nuestro centro un concierto de estas características y la verdad es que nos hace mucha ilusión. La entrada es libre. Os esperamos a todos.

CEMENTERIOS

Los dos primeros días de noviembre siguen siendo, tradicionalmente, los días de honrar a nuestros muertos. Aunque en la actualidad estas celebraciones se hayan transformado mucho, mezclándose con otras costumbres y, en parte, perdiendo su sentido, esta sigue siendo la época de más actividad en todos los cementerios. Así que nosotros hemos buscado fotos de cementerios en nuestro archivo.

Empecemos por los cementerios de la ciudad de Toledo. Curiosamente, no hemos encontrado imágenes del cementerio actual, dedicado a la Virgen del Sagrario, inaugurado en 1893. Sí hay imágenes del cementerio viejo, el que se situaba más o menos donde hoy está el Instituto de Enseñanza Secundaria “María Pacheco”, entre las actuales Avenida de Barber y calle Rosa Parks. De acuerdo con Rafael del Cerro, del que extraemos muchos de los datos de este post, este cementerio se inauguró en 1836 y fue el primero que tuvo carácter general y municipal, sustituyendo a los cementerios que gestionaban determinadas comunidades o a los espacios de enterramiento dentro y alrededor de las parroquias. Fue clausurado en 1893, cuando se inauguró el actual, pero los familiares tuvieron todavía un plazo de 30 años para trasladar voluntariamente los restos al nuevo camposanto. Por tanto, en 1923 el Ayuntamiento ordenó la exhumación y traslado de todos los restos que quedasen, subastándose el terreno para otros usos, tal como nos cuenta el Archivo Municipal. Gracias también a la estupenda página web de nuestros compañeros podemos datar en 1910 al menos una de las fotografías que tenemos del interior de este cementerio, la que tiene como fondo la inconfundible silueta de la ciudad; la otra, tomada en sentido contrario, no hemos podido datarla pero, obviamente, se trata de imágenes de este cementerio ya en desuso.

Fotografía del cementerio de la Misericordia, la ermita del Cristo de la Vega, la Fábrica de Armas y el río Tajo.
El cementerio de la Misericordia y la ermita del Cristo de la Vega. Al fondo, la Fábrica de Armas y el río Tajo.

En la zona conocida como “Vega Baja” se han localizado dos cementerios muy cercanos entre sí. Por un lado, el de la Misericordia o de San Ildefonso, que gestionaba el Hospital de la Misericordia. Como reza la inscripción de su puerta, se concluyó en 1710, se reedificó en 1850 y funcionó hasta 1885, aunque todavía se permitía años después que se enterrasen allí a las monjas que atendían la beneficencia provincial, razón por la que también se conoce como “cementerio de las monjas”. La fotografía que os mostramos, tomada desde lejos, nos muestra su parte trasera y la ermita que preexistía a los nichos, así como la cercana puerta al Cristo de la Vega. A principios de nuestro siglo la Diputación Provincial ha intentado recuperar este espacio para usos culturales, con un éxito relativo.

Grupo de jóvenes vestidos de época en el patio del cementerio del Cristo de la Vega, junto a los nichos
Grupo de jóvenes en el patio del cementerio del Cristo de la Vega

Precisamente en el Cristo de la Vega existe también otro panteón con nichos, de estructura arquitectónica muy similar al anterior. Fue construido en 1846 para dar sepultura a los canónigos de la Catedral, función que todavía hoy sigue realizando ocasionalmente. En nuestra foto vemos a un numeroso grupo de jóvenes en este lugar. A juzgar por sus vestiduras, parece que vayan a realizar alguna función teatral.

Todas las fotografías que os hemos presentado hasta ahora pertenecen al fondo “Rodríguez”. Como sabéis, el AHPTO custodia también el fondo fotográfico de Luis Escobar, que vivió y trabajó en Albacete, donde está enterrado. Y aquí, naturalmente, encontramos fotografías del cementerio de la ciudad manchega, dedicado a su patrona, la Virgen de los Llanos. Aunque la calidad técnica no es muy buena, podemos presentaros la portada del recinto y la capilla del Cristo de las Misericordias que se encuentra en su interior.

Interior del taller de un marmolista: cinco personas trabajando alrededor de una lápida que reza "Paquita".
Interior del taller de un marmolista albaceteño.

Para terminar, queremos llamar la atención sobre una foto más especial de lo que parece. Se trata del interior del taller de un marmolista albaceteño que no hemos podido identificar. La fotografía tiene interés por presentar a una de estas pequeñas industrias en plena faena, aunque quizá también estén posando para la ocasión. Pero el caso es que la lápida está dedicada a “Paquita”. Observando la foto con atención, vemos que se trata de Paquita Escobar Ureña, es decir, la hija mayor del fotógrafo, que falleció en 1943 a la edad de 32 años. Así pues, Luis Escobar fotografió la fabricación de la lápida de su propia hija. Un caso realmente singular.

COSTUMBRES TOLEDANAS

A finales de 1965 el Ministerio de Información y Turismo puso en marcha un proyecto para recopilar todo tipo de tradiciones y costumbres a lo largo y ancho de España, y publicarlas en un libro con el título “España legendaria”. Para ello, envió una circular a los alcaldes de determinados municipios. Parece que las respuestas no fueron todo lo rápidas que se esperaba, de manera que en marzo de 1966 se insistió en el tema, pero ahora con la intermediación de los gobiernos civiles. Hacia abril el Gobierno Civil de Toledo ya contaba con los informes de Bargas, Carpio de Tajo, Illescas, Maqueda, Mazarambroz, Mora, Ocaña, Oropesa, Puente del Arzobispo, Torrijos, Villarrubia de Santiago, Orgaz y Guadamur. Estos dos últimos se quedaron en una carpeta con una nota que dice “Por hacer”, pero del resto se realizaron copias en limpio con un formato uniforme y, tras realizar dos copias adicionales, se enviaron los informes al Ministerio. Sin embargo, la proyectada obra no llegó a ver la luz. De hecho, solo hemos detectado que la localidad de Calaceite (Teruel) aprovechó su informe para publicarlo por su cuenta. Por cierto, que también hemos averiguado que, con el nombre de “España legendaria” ya se había publicado un libro en 1934, obra de José Xandri Pich.

Pero volvamos a nuestro tema. Ya hemos visto que solo se pidieron datos a algunos ayuntamientos, y, de estos, todavía los hubo que se quejaban de no haber recibido la “ficha” orientativa y que por eso no contestaban. De entre los que sí lo hicieron, algunos se limitaron a enviar publicaciones relacionadas con el tema. Así, Orgaz mandó un ejemplar del libro de Juan Moraleda “Historia de la muy noble, antigua y leal villa de Orgaz” en su edición de 1964, mientras que La Puebla de Montalbán remitió un programa de fiestas del año anterior, un folleto turístico y un curioso opúsculo titulado “Cien jotas típicas de La Puebla de Montalbán”, obra de Anastasio Oliva. Por su parte, el propio Gobierno Civil colaboró con una útil lista completa de los gobernadores civiles de la provincia desde 1887, quizá la única de estas características que conservamos hoy.

Uno de los informes que más nos ha llamado la atención es precisamente el que se quedó sin pasar a limpio, es decir, el de Guadamur. En él no solo encontramos las letras de las canciones tradicionales, sino incluso la partitura de la música de una de ellas, en concreto una copla de Navidad. Pero, además, se detallan los rituales de una “saludadora”, que fueron recogidos por el etnógrafo riojano Ismael del Pan y calificados sin rubor de “exorcismos”. Añádase que es el único informe donde se alude a las celebraciones del Carnaval. Todo esto, quizás, explica por qué no se envió al Ministerio.

Los informes de las localidades van desde apenas un párrafo hasta las decenas de páginas. Algunos se centran en una o dos tradiciones concretas, como los “Soldados de la Virgen” de Ocaña o las leyendas sobre la Virgen de Bienvenida y la fundación del lugar de El Puente del Arzobispo. Por lo general, abundan las leyendas piadosas o incluso alguna hagiografía del santo local. También aparecen letras de canciones tradicionales, como estas de Mora.

Página del informe de El Carpio de Tajo donde describe la "Carrera del ganso" y la práctica de "Decir los dichos".

Y terminamos con dos de las tradiciones de El Carpio de Tajo que ya en este momento suscitaban ciertas reservas. Por un lado, la “carrera del ganso”, que se celebraba cada 25 de julio y que, según se dice, fue suprimida desde 1958 a instancias de la Sociedad Protectora de Animales. Por otro lado, el “decir los dichos” de las parejas que se van a casar, acto que encubría un auténtico regateo entre familias y que el informante dice que “refleja lo que pasaba en los antiguos mercados de negras”. La “Carrera del ganso” se sigue celebrando hoy, en medio de la polémica, pero, hasta donde sabemos, ya “los dichos” prenupciales tienen un carácter meramente ritual

COMUNIDAD PLURIRACIAL LUSOHISPANÓFONA

En 1971 el Gobierno Civil de Toledo recibe un folleto titulado “Comunidad Pluriracial Lusohispanófona (Plan Maysounave)”, enviado por la “Asociación Cultural Torre de Hércules” de Vitoria. El folleto, que tiene su correspondiente depósito legal, estaba editado por Manuel Maysounave Jiménez. Ante todo, ¿quién era este señor?

Manuel Maysounave había nacido en Osuna (Sevilla) pero estaba afincado en Vitoria desde 1958, donde ejercía como abogado. Por entonces ya había iniciado el “movimiento proverista”, basado en los principios de “verdad, corresponsabilidad, mérito y misión” y se había especializado en derecho laboral. Tuvo bastantes problemas con el régimen, que le había retirado su licencia profesional en 1967, pero en 1975, todavía en vida del dictador, consiguió legalizar su movimiento en forma de asociación, convirtiéndolo en partido político en 1977. En general, el “Partido Proverista” se considera de difícil clasificación pero vagamente conservador e incluso cercano en algunos aspectos al carlismo. Se presentó a las elecciones generales entre 1977 y 1989, pero sus escasos resultados propiciaron su disolución tras estas últimas. En 1981 promovería otro movimiento, esta vez de carácter más económico, llamado “Escuela de Vitoria”, centrado en el pleno empleo. Maysounave continuó ejerciendo su profesión en Álava hasta poco antes de su muerte en 2020.

Dos páginas del "2º borrador-propuesta para una carta constitucional de la "Comunidad Pluriracial Lusohispanófona"
Dos páginas de la propuesta de Comunidad Pluriracial Lusohispanófona

Como vemos, una persona bastante activa y singular. ¿Y qué hay de esta “Comunidad”? Según el folleto, que se presenta como un “2º borrador-propuesta para una carta constitucional”, pretende agrupar a todas las personas que hablen portugués o español o incluso que vivan en Estados donde se habla alguna de estas lenguas, aunque sea en minoría. Además del lenguaje, pretende “cumplir asociadamente un destino unitario en el concierto internacional, objetivos de desarrollo y otros fines comunes”. No establece una sede central concreta, pero sí detalla sus instituciones. Su cabeza visible será un Presidente, elegido por la Asamblea y ratificado por el Senado. Habrá un Secretario General, que integrará hasta 19 oficinas “o centros de obras o servicios”, y también un Comité Ejecutivo permanente integrado por representantes de los Estados afectados, por turno. La Asamblea General será elegida por cada “comunidad básica integrante”, y el Senado por representantes de los diferentes Estados. También se prevé una Corte Suprema de Justicia. Finalmente, dispone la creación de un pasaporte, un “día oficial” (el 18 de enero) y la integración en la ONU. De paso, propone el traslado de la sede de las Naciones Unidas a Jerusalén.

"Documento de trabajo. Comunidad Pluriracial Lusohispanófona (Plan Maysounave)". Con un sello que dice "Asociación cultural 'Torre de Hércules'. Vitoria".
Portada del folleto

Curioso documento. Al recibirlo, el Gobernador Civil de Toledo se limitó a decretar su archivo, sin más comentarios. Y ya no sabemos más de este proyecto.

JORGE MANUEL, EL HIJO DEL GRECO

Entre los historiadores del arte, y también entre muchos toledanos, Jorge Manuel Thetocópuli ­o simplemente Jorge Manuel­, es un personaje bien conocido. Como sabéis, era hijo natural del Greco y de Jerónima de las Cuevas y nació en Toledo en 1578. Aparece retratado a los ocho años en una de las obras más importantes de su padre, “El entierro del señor de Orgaz”, y, ya de adulto, su padre le hizo otro retrato que hoy conserva el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Al igual que Doménico, Jorge Manuel Theotocópuli ha dejado abundantes huellas documentales en nuestro archivo.

El primer documento en que aparece mencionado, al menos en nuestro Archivo, es una carta de poder de 1601 que le otorga su padre para que, junto con el doctor Gregorio de Angulo, acordasen con el Hospital de la Caridad de Illescas los términos del retablo que El Greco debía realizar. Podemos imaginar que el Greco envía a su joven hijo junto con el curtido jurista para que vaya aprendiendo los tejemanejes administrativos del oficio de artista. Por lo visto, el vástago aprendió rápido, porque solo dos años después se les encarga al padre y al hijo, de mancomún, la realización de esta espléndida obra.

Recibo de dos pagos, a favor del Greco, por el retablo del Colegio de san Bernardino, firmado por Jorge Manuel
Recibo de dos pagos por el retablo del Colegio de San Bernardino

Desde entonces, Jorge Manuel aparece como uno de los colaboradores habituales de su genial padre. Así lo encontramos cobrando algunos de los pagos del retablo del Colegio de San Bernardino en 1603, en un recibo doble donde encontramos su firma por primera vez. Obsérvese que no pone su apellido en el texto (sí en las firmas) y que se refiere a su padre como “mi señor”.

Firmas del Greco y de Jorge Manuel de la carta de obligación del pago del alquiler de las casas del marqués de Villena
Firmas del Greco y de Jorge Manuel de la carta de obligación del pago del alquiler de las casas del marqués de Villena

La estrecha relación con su padre se confirma con un par de ejemplos. Así, no solo vivían en la misma casa, sino que el alquiler estaba a nombre de los dos, como se ve en esta carta de obligación de pagarlo que ambos firman. Pero, sobre todo, pocos días antes de morir, Doménico encarga a su hijo que haga testamento en su nombre mediante una carta de poder donde está la última firma del pintor. Poco después, Jorge Manuel realizaría el famoso inventario de bienes del Greco, documento excepcional que merece que algún día le dediquemos un post específico.

Final del concierto entre Jorge Manuel y el convento de Santo Domingo el Antiguo sobre el enterramiento de su familia
Final del concierto entre Jorge Manuel y el convento de Santo Domingo el Antiguo sobre el enterramiento de su familia

Para entonces, Jorge Manuel ya había realizado varios encargos de cierta envergadura: una capilla en San Ginés de Toledo, el retablo de San Martín de Montalbán, el de la villa de Bayona, hoy Titulcia, o la fachada del actual Ayuntamiento de Toledo. Tras la muerte de su padre hubo de asumir los encargos sin terminar, como el retablo del Hospital Tavera, y también los pleitos y problemas. Uno de los más interesantes tiene que ver con el lugar de enterramiento de ambos artistas y de su familia, asunto sobre el que se ha escrito mucho. Digamos que, en principio, el enterramiento estaría en la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo. Sin embargo, tras la muerte del Greco surgieron diversos inconvenientes que hicieron que Jorge Manuel lo trasladara a la parroquia de San Torcuato. Pero esta iglesia fue desamortizada en el siglo XIX y luego derribada casi por completo, así que la tumba del Greco y de su hijo están hoy perdidas aunque, como decimos, sobre esto hay diversidad de opiniones. Nosotros nos limitamos a presentaros dos documentos: un concierto entre las monjas de Santo Domingo y Jorge Manuel sobre el monumento funerario, de 1618 (está la firma de Jorge Manuel entre las de todas las monjas, además de la rúbrica del notario), y una declaración de nuestro protagonista, dos años después, sobre el letrero que debía campear en la nueva tumba ya en San Torcuato.

Declaración de Jorge Manuel sobre un letrero en el enterramiento de su familia en la iglesia de San Torcuato
Declaración de Jorge Manuel sobre un letrero en el enterramiento de su familia en la iglesia de San Torcuato

Jorge Manuel casó tres veces. De su primera esposa, Alfonsa de los Morales, tuvo un hijo que luego profesó en el convento de San Agustín de Toledo. De su segunda esposa, Gregoria de Guzmán, tuvo dos hijas que le sobrevivieron, Claudia y María, y otro hijo que murió siendo niño. De su tercer matrimonio, con Isabel de Villegas, no tuvo descendencia. De este modo, al morir él en 1631 se perdería para siempre el apellido Theotocópuli en Toledo.