NUEVA EXPOSICIÓN EN EL AHPTO

Después de más de dos años, ¡VOLVEMOS A TENER UNA EXPOSICIÓN TEMÁTICA EN NUESTRO ARCHIVO!

La última exposición temática que realizó el AHPTO fue en el verano de 2019, dedicada a los coches y las carreteras. Después, la pandemia nos ha impedido programar nuevas muestras de nuestros documentos y, aunque hemos mantenido abierta nuestra Exposición Permanente todo el tiempo posible, ya teníamos muchas ganas de organizar una nueva muestra de documentos con una temática específica. En esta ocasión, aprovechando el 800 aniversario del nacimiento de Alfonso X, hemos titulado nuestra exposición “Historias de la Edad Media”.

Cartel de la exposición

La exposición se inaugurará el próximo día 20 y permanecerá abierta hasta finales del mes de noviembre. El acto de inauguración será el citado día 20, a las 18’00 horas y contará también con la participación de dos jóvenes músicos, Diego Pinto (violín) y Montserrat Egea (chelo).

Invitación a la inauguración de la exposición

La Edad Media es una de las épocas más fascinantes para nosotros. En el siglo V lo que hoy llamamos Europa todavía se parecía más al antiguo Imperio Romano. A principios del XVI, nuestro continente está ya conformado casi como hoy. La organización política, los referentes culturales e ideológicos, los idiomas, la vida cotidiana… casi todo lo que hoy entendemos por “civilización occidental” se formó en este milenio. La Edad Media es cercana, pero también suficientemente lejana como para espolear nuestra imaginación y, de hecho, todavía hoy inspira numerosas películas, libros y series de televisión de gran éxito popular.

Además, en la Edad Media empiezan a aparecer documentos escritos en número suficiente para que se conserven en los archivos. Nuestros documentos más antiguos, que exponemos aquí, son de principios del siglo XII. Y, desde entonces, cada vez en mayor número, nos traen los testimonios de las personas que vivieron y trabajaron en nuestra tierra y que, de alguna manera, nos han hecho como somos hoy.

Hemos organizado los documentos en tres grupos. El primer grupo, asociado al color rojo, habla de las actuaciones de reyes y grandes nobles a través de las firmas, los sellos y los signos de su poder. El segundo grupo, marcado con el color verde, nos cuenta la actividad de la Iglesia, en especial de los monasterios, auténticos poderes económicos, culturales y sociales de toda la época. Y, por fin, si miramos con atención, encontraremos también a las minorías sociales, los musulmanes (“moros”, en la terminología de la época) y los judíos, cuyos documentos identificamos por el color amarillo.

Se trata, pues, de documentos entre cinco y nueve siglos de antigüedad, pero que todavía tienen mucho que enseñarnos.

LA CAPITAL DE LA REGIÓN

La capital de Castilla-La Mancha es Toledo. Hoy esto nos parece una obviedad, pero no siempre fue tan evidente. De hecho, durante el período de construcción del actual Estado de las autonomías y, por tanto, de nuestra Comunidad, se produjeron algunos debates sobre la capitalidad de la región que se han reflejado en nuestra documentación. En concreto, los hemos encontrado en las copias de actas de los plenos municipales que, según la legislación de la época, debían enviar los Ayuntamientos al Gobierno Civil.

Certificado de acuerdo municipal de Ocaña (1980)
Certificado de acuerdo municipal de Ocaña (1980)

En abril de 1980 el alcalde de Ocaña alude ante el pleno municipal a “la disputa en torno a la capitalidad [de la región castellano-manchega] por las actuales capitales de provincia”. Es decir, que cada una de las cinco capitales pretendía encabezar la futura región autónoma. Así las cosas, propone que sea la localidad ocañense la agraciada, como una especie de solución salomónica entre las capitales de provincia. Además, se invoca la facilidad de comunicaciones y las posibilidades de expansión urbanística al haberse aprobado la normativa correspondiente. No parecen unos argumentos de demasiado peso, pero, animosamente, la propuesta es aprobada por unanimidad y se envía a las autoridades provinciales y al presidente del entonces ente preautonómico.

Certificado de acuerdo municipal de Montesclaros (1983)
Certificado de acuerdo municipal de Montesclaros (1983)

Tres años y medio después, en octubre de 1983, las cosas eran muy diferentes. Se había aprobado el Estatuto de Autonomía que, como es sabido, no hace ninguna referencia a la capitalidad aunque sí atribuye a las Cortes regionales “la fijación de la sede las instituciones regionales”. Pero, de hecho, tanto las propias Cortes regionales como la Presidencia y las consejerías de la incipiente Junta de Comunidades se habían establecido ya en Toledo. De modo que el parlamento regional empezó a tramitar la ley en cuestión, evitando cuidadosamente hablar de “capital”. La Administración regional pidió opinión a los ayuntamientos, y nosotros conservamos algunas de las respuestas, de acuerdo con las actas de los plenos municipales. Todas ellas apuntan sin dudar a Toledo como capital, aunque cada una aporta sus propios detalles. Así, el breve acuerdo de Montesclaros alude, temeroso, a la posibilidad de trasladarla a alguna otra provincia.

Certificado de acuerdo municipal de Sonseca(1983)
Certificado de acuerdo municipal de Sonseca(1983)

En Sonseca la propuesta se basa en “el sentido histórico de nuestra capital” y se hace constar la opinión contraria de un concejal, que cree que Toledo está demasiado excéntrica del conjunto de la región.

Certificado de acuerdo municipal de Los Navalucillos(1983)
Certificado de acuerdo municipal de Los Navalucillos(1983)

Más detalladas son las actas de Los Navalucillos y de Villafranca de los Caballeros. En el primer caso consta que la propuesta partió del grupo municipal socialista, que también se apoya en argumentos “de tipo histórico, cultural y de proyección internacional” sin mayores precisiones.

Certificado de acuerdo municipal de Villafranca de los Caballeros(1983)
Certificado de acuerdo municipal de Villafranca de los Caballeros (1983)

También en Villafranca los concejales del PSOE presentaron una moción exactamente en los mismos términos que la de Los Navalucillos, en lo que, evidentemente, es una acción concertada que sin duda se extendió a otros municipios. Pero lo más interesante de este caso es que se añade una moción paralela del grupo Popular que aporta argumentos diferentes, como la supuesta capitalidad de España “desde Leovigildo hasta Felipe II”, la Escuela de Traductores o la no menos presunta convivencia de árabes, judíos y cristianos. También se insiste en la ciudad de Toledo como símbolo de la unidad nacional desde la conversión de Recaredo, para terminar con una conocida cita de Cervantes. Además de buena voluntad, hay que reconocer al concejal “popular” su capacidad retórica.

RECUPERAR LAS “CASAS DEL PUEBLO”

Uno de los muchos temas espinosos que hubo que abordar durante la Transición fue la restitución de bienes incautados por la administración franquista durante y después de la guerra civil, en especial los inmuebles. Hoy os traemos tres ejemplos que hemos encontrado entre la documentación del Gobierno Civil y que afectan a sendas “Casas del Pueblo”, reclamadas en los primeros meses de 1978.

Oficio del alcalde de Lagartera al Gobernador Civil sobre la "Casa del Pueblo"
Oficio del alcalde de Lagartera al Gobernador Civil sobre la “Casa del Pueblo”

Como es sabido, “Casas del Pueblo” es el nombre que recibían y siguen recibiendo los locales de las agrupaciones del PSOE y de la UGT. Algunas de ellas se fundaron antes de la legalización del partido o del sindicato, camufladas como sociedades recreativas o de socorro mutuo. Este fue el caso de la Casa del Pueblo de Lagartera, como se explica en este vídeo electoral producido en 2011. Precisamente este local lagarterano se reclamó en febrero de 1978. Es el alcalde de la localidad quien informa al Gobernador Civil de la reclamación, que, por lo visto, provenía de la organización del partido en la provincia y no tanto de los afiliados locales. El alcalde, prudente, afirma no tener inconveniente, pero antes quiere recibir instrucciones de la superioridad. Y esta, al margen, decide “que este centro [el Gobierno Civil] estudie el tema y que espere a que le manden instrucciones”.

No era la primera reclamación de este tipo que llegaba al gobierno provincial. A mediados de enero ya se había dirigido allí el alcalde de Gálvez mediante un escrito que aporta algunos detalles interesantes. Así, incluye una fotocopia de la petición que, a su vez, había recibido desde la “Comisión Ejecutiva Provincial” de la UGT, lo que confirma el “modus operandi” que habíamos visto ya en el caso anterior. En este caso el sindicato pide la cesión de una parte de la antigua Casa del Pueblo para celebrar sus reuniones en tanto se soluciona toda la cuestión de la restitución de las sedes socialistas, alegando que el edificio había sido incautado en su día por FET y de las JONS. Por su parte, el alcalde informa que en algún momento posterior el edificio fue entregado a la Hermandad Sindical de la localidad —es decir, la sede local de los Sindicatos Verticales— y que luego una parte fue a su vez cedida al Ayuntamiento para instalar allí un centro para ancianos. El alcalde dispone, naturalmente, de las llaves de este último local, pero no de las del resto del edificio. La respuesta del Gobierno Civil es la misma: no hacer nada y esperar.

Petición de los militantes socialistas de Gálvez al Gobernador Civil sobre la "Casa del Pueblo"
Petición de los militantes socialistas de Gálvez al Gobernador Civil sobre la “Casa del Pueblo”

Pero en esta ocasión los militantes socialistas se impacientan y a principios de marzo se dirigen directamente al Gobernador Civil para que ordene al alcalde que les proporcione las llaves del local, con la fuerza de todas sus firmas. No obstante, la respuesta del gobernador, de nuevo al margen, es prácticamente la misma: “acusar recibo y decirles se mantienen contactos a nivel provincial y nacional sobre el tema”.

Petición de los militantes socialistas al alcalde de Turleque sobre la "Casa del Pueblo"
Petición de los militantes socialistas al alcalde de Turleque sobre la “Casa del Pueblo”

El asunto se dilata. A finales de abril es el alcalde de Turleque el que se dirige al Gobierno Civil para el mismo asunto. La respuesta es la previsible: “contestar al igual que en otras ocasiones”. En este caso el alcalde aporta copia de un escrito que le habían remitido los militantes de la localidad nada menos que cuatro meses antes —es decir, más o menos en las mismas fechas que sus compañeros de Lagartera o de Gálvez—, aunque la fecha del registro de entrada en el Ayuntamiento es de 21 de abril. En todo caso, el escrito de los turlequeños es mucho más breve pero también más directo, pidiendo la restitución de la casa entera al considerarse “legítimos propietarios” y con “la misma simplicidad que se empleó para ocuparla”. Aquí acaba nuestra documentación en estos casos, pero la cuestión general de la restitución de este tipo de bienes todavía se dilataría algunos años.

DOCUMENTOS PARA LA GENEALOGÍA

Muchas de las consultas realizadas por nuestros investigadores se dirigen a la búsqueda de sus antepasados, la localización de datos de tipo genealógico les permite remontarse lo más posible en el tiempo para localizar a sus ancestros.

Abundantes son los documentos que sirven para este fin, podríamos decir que de prácticamente cualquier documento de nuestro archivo se puede extraer información genealógica. El hecho de contener nombres y apellidos de las personas, ya nos aporta referencias, pero lo interesante es que estén acompañado de otros datos, oficio, vecindad, naturaleza y sobre todo que indique filiación o cualquier otra relación de parentesco, con ello tendremos a la persona relacionada con otros miembros, que además puede representarse gráficamente en árboles genealógicos que ayudan a tener estructurada a toda la familia.

Tradicionalmente la Genealogía se ha ocupado del estudio de las familias nobles y de estatus social elevado, sin embargo, actualmente se refiere al estudio de cualquier persona y familia, tratando de averiguar la historia familiar lo más completa posible. Este afán recopilador de información familiar responde a una necesidad vital humana, de afianzar el sentido de pertenencia al grupo familiar y a sus raíces. Una buena muestra de estudios de este carácter realizado con fondos de nuestro archivo referidos a la provincia de Toledo, lo tenemos en el libro recién publicado: Entronques. Estudio histórico y genealógico de la villa de Alcolea de Tajo que podéis conocer aquí: https://www.youtube.com/watch?v=g02ar4k2PX4

Vamos a ver algunos ejemplos de documentos, uno de ellos lo encontramos entre la documentación de tipo judicial, se trata de los autos seguidos por Simón Falceto para el reconocimiento de hidalguía por parte del Ayuntamiento de Magán, en 1786. Su finalidad era quedar exento del pago de impuestos como correspondía a su condición de hidalgo, a la vez que se fijara su escudo de armas, tal como reza la carta ejecutoria otorgada por la Chancillería de Valladolid a favor del interesado. Entre los autos de dicho proceso, se nos informa de un proceso criminal previo que Falceto había seguido porque varios vecinos del lugar le habían quitado el escudo de armas de piedra que tenía sobre la puerta de su casa.  Este hecho suponía una enorme ofensa para su condición y prestigio. No contamos con este proceso anterior, sólo por la información que nos proporciona el segundo sabemos que: “…después de cierto incidente criminal que mi parte siguió con la justicia y varios vecinos del propio pueblo, por haberle apeado el escudo de armas de piedra que tenía colocado sobre las puertas de sus casas y por lo que fueron multados en dicho año de setenta y ocho el alcalde…”.

En este caso desconocemos cuál era su escudo de armas. Ya hemos publicado anteriormente documentación en la que aparecían dibujos de escudos de armas, (18 abril 2018) y (24 junio 2020) y recientemente documentación que contiene árboles genealógicos hallados en un proceso judicial (2 junio 2021).
No podemos dejar de mencionar un tipo de documento fundamental como fuente para los estudios genealógicos, nos referimos a los testamentos que abundan en nuestros protocolos notariales. Nos hemos fijado en uno hológrafo, escrito de puño y letra del testador. En la mayoría de los casos el testamento era redactado por el testador ante el escribano o notario a quien dictaba sus disposiciones, porque hasta bien entrada la Edad Contemporánea, muchas de las personas no sabían escribir. En este caso el testador es Alonso de Cedillo, canónigo de catedral toledana que, por supuesto, dominaba el arte de la escritura, puesto que era lector de gramática y retórica, hijo de Rodrigo de Cedillo y Esperanza López. El clérigo deja su herencia a sus sobrinos, hijos de su hermano y de cuatro hermanas, tres de las cuales portan el apellido Hernández y otra el apellido Díaz, y por tanto no ostentan el testador ni sus padres. Esto viene a demostrar que se adoptaba el apellido paterno o materno a su gusto, preferencia, interés o costumbre, sobre esto se podría hablar mucho. Esta práctica dificulta la localización de los antepasados enormemente y supone un verdadero galimatías para localizar a las personas, salvo que de forma expresa nos aparezcan emparentarlos y vinculados en un mismo documento.
Si a esto le añadimos que tres de las hermanas del canónigo estaban casadas con varones apellidados Madrid, nos presenta un panorama bastante particular en los apellidos de esta familia: “…la segunda parte hereden los hijos e hijas de mi hermana Magdalena Hernández, mujer de Rodrigo de Madrid… la tercer parte hayan los hijos e hijas de mi hermana Gracia Hernández, mujer de Alonso de Madrid, la cuarta parte hayan sus hijos e hijas de Mari Díaz mi hermana, mujer de Antonio de Madrid, la quinta y última parte ha de haber mi hermana Teresa Hernández mujer de Juan Martínez…”.
Si echamos un vistazo al Catastro de Ensenada, sus libros de familias nos revelan una gran riqueza de datos en este sentido, puesto que hallamos la composición de cada uno de los hogares con expresión de parentesco y edades de todos sus miembros. Tomamos como ejemplo una familia del pueblo de Lucillos, cuyo cabeza de familia llamado León Gallardo tiene 29 años y es carnicero, vive con su esposa, Francisca de 31 años y tienen tres hijos, Andrea, José y Manuel de seis y tres años y cuatro meses respectivamente. Con ellos conviven María, la madre de León de sesenta años y Plácida, su hermana, de veinte.
Por último, y obviando otra mucha documentación, no podemos olvidarnos de las fotografías, que son fundamentales en cualquier estudio genealógico, los retratos de estudio, sean individuales o de grupo, y los de celebraciones familiares como las bodas, en las que se reúnen todos los miembros de una familia, permiten además poner cara a nuestros antepasados, como podéis ver en las que hoy mostramos. Y si tenemos en consideración que en el pasado eran escasas las fotografías que una persona podía hacerse durante su vida, les da un valor más importante por su escasez.

TENSIÓN EN LA TRANSICIÓN

Cuando la autoridad tiene que recoger pasquines, carteles, folletos u hojas volanderas más o menos amenazantes o subversivas, es síntoma de tiempos revueltos. En otras ocasiones hemos hablado de algunos de estos casos, como Orgaz en 1878 o Puente del Arzobispo y Alcaudete de la Jara en 1976. Ahora volvemos a la Transición para contar el caso del alcalde de Los Navalmorales, que aparece en un expediente del fondo del Gobierno Civil.

Cartel contra el alcalde de Los Navalmorales (1976)
Cartel contra el alcalde de Los Navalmorales (1976)

El 12 de octubre de 1976, en efecto, aparecieron en el pueblo este cartel y otros tres similares. Al día siguiente, el alcalde informa del hecho al Gobernador Civil y también dice que sospecha de “los cabecillas o promotores” de una manifestación celebrada apenas un mes antes. Es evidente que, en vísperas de las fiestas del Cristo de las Maravillas y apenas a un año de la muerte de Franco, el ambiente estaba caldeado.

Hay que tener en cuenta que el referéndum para aprobar la Ley de Reforma Política estaba previsto para diciembre de ese mismo año, y probablemente las protestas de carácter local deban interpretarse dentro de un ambiente de nerviosismo generalizado por los cambios que se avecinaban. El propio cartel alude a que el alcalde no ha sido elegido por los vecinos: las primeras elecciones municipales libres no se celebrarán hasta 1979. En todo caso, no se trataba de un hecho aislado, sino que la tensión ya era patente algunos días antes. En efecto, en el pleno municipal del 4 de octubre de ese mismo año se había cesado a un concejal por faltar repetidamente a los plenos municipales: nada menos que once faltas en un año. Cinco días después, el alcalde informa de forma un tanto confusa al Gobernador Civil de las disputas entre él y varios concejales, incluyendo el ausente, cuyo cese será confirmado enseguida, y aprovecha para pedir que se acepte su dimisión. Una nota manuscrita fechada el día 13 nos dice que al alcalde se le concedió permiso de un mes, seguramente para su tranquilidad y para calmar los ánimos del pueblo.

Parece que efectivamente las aguas volvieron a su cauce. Todavía el día 19 de octubre el alcalde se queja de que su dimisión aún no ha sido aceptada, y alega no estar en condiciones de ejercer el cargo. Hay que reconocer que estaba sometido a bastante tensión. Sin duda, el Gobernador acabó accediendo, porque los documentos posteriores del expediente ya corresponden a los trámites entonces necesarios para nombrar un nuevo alcalde. Finalmente, sabemos por este artículo de Javier Gallardo que el pueblo acabó teniendo un alcalde interino al menos hasta octubre de 1977.

INUNDACIONES

Ahora que la DANA ya ha pasado sobre nuestras tierras y que, afortunadamente, los daños son solo materiales (aunque en algunos casos muy importantes), os traemos algunas de las fotos sobre inundaciones que atesora el fondo “Rodríguez”.

Empezamos con fotos de los antiguos molinos, en donde el agua corre con especial violencia debido a los azudes que alimentan la maquinaria. Aquí os ofrecemos una perspectiva de los molinos de Saelices y dos de los molinos de Santa Ana, junto al puente de San Martín. Estas dos últimas fotos corresponden a la riada de abril de 1924 y fueron realizadas por Pedro Román; una de ellas llegó a publicarse en la revista “Blanco y Negro”.

De la misma zona, pero probablemente en otro año, hemos encontrados varias fotografías estereoscópicas que nos han impresionado aún más, a pesar de que no podemos apreciar bien los detalles. En todo caso, parece verse, en medio de las aguas embravecidas, a un grupo de personas en una barca. Incluso, en una de las fotos, que os ofrecemos ampliada, quizá podríamos creer que hay otro grupo en otra barca o en otra isleta y una cuerda que une ambos grupos. Lo cierto es que la imagen no permite estar seguro de todo esto. Quizá solo haya un grupo en una barca y estén haciendo otra cosa pero, sea lo que sea, es evidente que se están jugando la vida.

Inundación en la Fábrica de Armas (1947)
Inundación en la Fábrica de Armas (1947)

En las siguientes imágenes ya el agua parece menos violenta, aunque no menos destructiva. Por ejemplo, la que muestra la fachada del edificio Sabatini de la Fábrica de Armas parcialmente cubierta por el agua, y un grupo de personas esforzándose por manejar una barca, es quizá una de las más conocidas. Puede datarse en febrero de 1947, y aprovechamos para decir que todas las dataciones de las fotografías de hoy proceden del siempre estupendo blog Toledo Olvidado, donde encontraréis más fotos de inundaciones.

Para terminar, os mostramos dos imágenes de la Huerta del Rey convertida en una laguna, desde dos perspectivas distintas. La foto que incluye el Puente de Alcántara (por cierto, en reparaciones) no hemos podido fecharla, pero la otra corresponde también a la riada de 1947.

COSAS QUE SE DICEN

La mayor parte de los archivos conservamos documentación de carácter más o menos oficial. Eso significa que su lenguaje es de tipo jurídico o burocrático, con tendencia a los formulismos y poco espacio para la espontaneidad. Pero también, de vez en cuando, encontramos que el escribano o el funcionario desliza alguna que otra expresión que hoy nos resulta curiosa y hasta divertida. Os vamos a presentar tres ejemplos que hemos ido encontrando.

Nota en un inventario de bienes del colegio de San Bernardino
Nota en un inventario de bienes del Colegio de San Bernardino

Hacia 1750 una anotación nos informa que el notario Juan de Herrera Suárez, “vivió más que la sarna y murió en paz año de 1744”. No acaba ahí la cosa, porque su sucesor en la oficina fue “Félix Ortiz Pareja, escribano, coxo con una pata de palo”. Como vemos, no eran tiempos de delicadezas verbales. La nota está al final de uno de los inventarios de bienes del Colegio de San Bernardino que forma parte de un libro de inventarios del que ya os hablamos hace un tiempo con motivo de su restauración. Por nuestra parte, podemos decir que efectivamente conservamos protocolos de Ortiz Pareja entre 1735 y 1779, aunque hasta ahora no conocíamos nada de su aspecto físico. En cuanto a su antecesor, conservamos protocolos entre 1687 y 1742, 55 largos años de notario, y todavía vivió un par de años más ante el pasmo, quizá un poquito perverso, de nuestro anónimo escribiente.

Nota en el libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona
Nota en el libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona

También hace algunos meses os hablamos del libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona, que tiene unos llamativos dibujos. Pues en este mismo libro hemos encontrado una larga nota escrita, según su autor, “a fin de que los curillas no metan la mano en mies ajena”. El indignado escribiente no duda en poner su firma (que no somos capaces de descrifrar) y la fecha: 28 de septiembre de 1794. La nota en cuestión se refiere a que los párrocos de los lugares donde el convento tenía propiedades se incautaban de los diezmos que legalmente pertenecían al convento. Como ya os contamos en su día, el tomo presenta un estado de conservación bastante malo, pero la nota y el exabrupto se leen perfectamente.

Nota en un expediente de censo de la cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas
Nota en un expediente de censo de la cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas

Terminamos con un aviso a navegantes. A las espaldas de un expediente de censo perteneciente a la Cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas encontramos esta nota: “Este censo no tenía escriptura, y se consiguió se hiciese en la forma en que está, que no costó pocas diligencias. Adviértase para en adelante”. Lo firma el licenciado Muñoz, evidentemente agotado pero también un punto orgulloso por haber conseguido devolver esta pequeña renta a su cofradía después de revolver papeles, bregar con abogados y negociar con arrendatarios. La nota probablemente pueda datarse hacia 1765, fecha del último documento del expediente.

LA CARRETERA DE MORA

En estos días de muchos movimientos por carretera queremos ofreceros algunos documentos sobre la construcción de una de las principales carreteras de la provincia, la antigua C-400, que unía Toledo con Alcázar de San Juan. Hoy se corresponde, en gran medida, con la A-40, llamada “Autovía de los Viñedos”.

Las primeras noticias que tenemos de esta vía corresponden a su tramo desde Mora hasta Madridejos, proyectado en 1860. Pero, como veis en el esquema general, estaba ya previsto prolongar la carretera hasta la capital provincial. Sin embargo, las previsiones en materia de infraestructura siempre son a largo plazo: la carretera de Toledo a Mora no se proyectó hasta 1889 (su autor fue Emilio Grondona, al que conocemos por haber intervenido en el Puente de Hierro de Talavera de la Reina), y todavía hubo de reformarse, de manera que la obra definitiva no empezaría hasta 1896. En el proyecto se incluye un croquis de las carreteras y los ferrocarriles de la provincia en ese momento que nos permite comprobar que, salvo algunos detalles, el mapa de comunicaciones de Toledo ya estaba fijado hace más de 120 años.

Plano del trozo inicial de la carretera de Toledo a Mora
Plano del trozo inicial de la carretera de Toledo a Mora

Quizá el tramo (“trozo”, dicen los documentos) de esta carretera donde más variaciones haya habido es precisamente la salida de Toledo, sobre todo por la construcción de la Academia de Infantería. Como podéis ver, la idea original era rodear el Castillo de San Servando y avanzar desde ahí hacia Nambroca por lo que hoy son los terrenos militares. El proyecto menciona expresamente la antigua calzada romana y edificios hoy derruidos u olvidados, como la ermita de Santa Ana o la Venta del Macho. Si queréis saber algo más sobre estos dos edificios, esta entrada del blog Toledo Olvidado está dedicada a Santa Ana, mientras que la venta del Macho aparece probablemente en un cuadro de Aureliano Beruete denominado “La venta del Castillo”, pintado en 1911 y hoy en el Museo del Prado.

Contamos también con dos fotografías del fondo Rodríguez, que retratan este tramo del camino, que no llegó a ser carretera, justo a la salida del Castillo de San Servando. Ninguna está fechada, pero en una de ellas se pueden ver las obras de construcción del Hospital Provincial, de manera que debe situarse hacia 1930; la otra fotografía, peor conservada, ni siquiera muestra edificios todavía en la cumbre del cerro de Santa Bárbara, lo que la sitúa al menos en la década anterior.

Plano de la carretera de Toledo a Mora (detalle de Nambroca a Almonacid)
Plano de la carretera de Toledo a Mora (detalle de Nambroca a Almonacid)

Pero lo habitual es que las carreteras no hagan demasiadas innovaciones respecto de los caminos precedentes. Como se puede ver en el detalle del tramo de Nambroca a Almonacid, en realidad los ingenieros aprovechan los trazados de los caminos que comunican los diferentes pueblos desde tiempo inmemorial, suprimiendo curvas y allanando obstáculos, pero manteniendo la ruta en términos generales.

Esquema de la traída de materiales para la carretera de Toledo a Mora
Esquema de la traída de materiales para la carretera de Toledo a Mora

Por último, un detalle curioso para los profanos es el esquema de los lugares de donde se irá sacando el material para la construcción de la carretera, cuidadosamente anotado.

LA CASA DEL MÉDICO

Cuando llegan las vacaciones de verano hay algunos temas recurrentes en las conversaciones y los noticiarios. Uno de ellos es el estado de la sanidad rural. Es cierto que la atención sanitaria en localidades pequeñas tiene mucho margen de mejora, pero también hay que reconocer los esfuerzos de los poderes públicos desde principios del siglo pasado por acercar los médicos a los pueblos pequeños y por dotarlos de medios suficientes. Desde 1930 la sanidad rural se organizó en tres niveles: provincial, comarcal y local. En este último nivel se empezaron a crear “Centros Primarios de Higiene”, que tras la guerra civil fueron sustituidos por las “Casas del Médico y Centros Rurales de Higiene”.

Como sugiere su nombre, se trataba de unir en un mismo edificio la vivienda del médico y el consultorio local. En este ejemplo de Camuñas, el arquitecto Luis Calvo Huedo previó una casa de una sola planta, con un ala para cada función, de modo que comparten entrada pero luego un vestíbulo separa ambas partes.  

Aunque la primera Casa del Médico de España se construyó en Gallur (Zaragoza) en 1946, su extensión planificada no empezó hasta 1951. La Junta de Higiene Rural y Construcción de Casas del Médico de Toledo se constituyó en junio de ese año y enseguida empezó a informarse de la situación en cada ayuntamiento, a los que pedía que colaborasen cediendo el solar y parte de la mano de obra necesaria. Pero las necesidades eran muchas y los recursos escasos, como vemos en el caso de Villamuelas, donde el mismo arquitecto prepara un airoso proyecto casi idéntico al de Camuñas, pero seis años después aún no se habían iniciado las obras, para desesperación del médico allí destinado.

Mas no todo iban a ser fracasos. En muchos pueblos sí se construyó esta instalación, e incluso algunos de los expedientes elaborados al efecto en el Gobierno Civil muestran fotografías de las obras. Estas en concreto corresponden a La Nava de Ricomalillo y Santa Olalla y están fechadas respectivamente en junio y marzo de 1952. Además, se conservan presupuestos y recibos de los contratistas, así como la correspondencia cruzada entre el Gobierno Civil y los ayuntamientos sobre distintos asuntos, en especial dos: los costes del equipamiento o reparaciones necesarias, y si el médico paga renta por la casa o no lo hace. A partir de 1969 una nueva reestructuración administrativa trata de relanzar la construcción de centros sanitarios locales, pero esta vez los ayuntamientos interesados deberán aportar el 25 % del presupuesto de la obra, lo que superaba las posibilidades de muchos de ellos, sobre todo los más pequeños. Con el tiempo, muchas de las casas del médico han mudado su función, bien convirtiéndose en centros de salud (ya sin vivienda), bien destinándose a otros usos.

EL CASTILLO Y LA FÁBRICA DE CEMENTO

La fábrica de cemento Asland de Villaluenga de la Sagra es una de las infraestructuras industriales más importantes de nuestra provincia y sus instalaciones son visibles desde buena parte de la Sagra toledana. Se inauguró en febrero de 1928, con la presencia del rey Alfonso XIII y del dictador Miguel Primo de Rivera. Esta fotografía corresponde a ese momento, y junto con la presencia del rey y del Jefe de Gobierno encontramos al dueño de la empresa, el conde de Güell y marqués de Comillas y al arzobispo de Toledo cardenal Segura.

Fotografía de la inauguración de la fábrica Asland en Villaluenga de la Sagra (1928)
Fotografía de la inauguración de la fábrica Asland en Villaluenga de la Sagra (1928)

Pero donde hoy se levanta esta industria hubo antes un castillo, el castillo del Águila, del siglo XV, cuyos restos fueron demolidos para obtener los materiales necesarios para elaborar el cemento. La tesis doctoral de Juan Muñoz Ruano, leída el año 2000 en la Universidad Complutense de Madrid y de la que hemos obtenido la mayor parte de nuestra información, reproduce un fragmento de una ponencia de Julio Porres a la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo lamentándose de este hecho.

Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)
Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)

Además, esta tesis reproduce algunas fotografías de las ruinas del castillo poco antes de su demolición. El autor afirma que las fotos se las proporcionó la propia empresa Asland, pero nosotros hemos encontrado los negativos dentro del fondo “Rodríguez”. Contrariamente a lo habitual, las fotos aparecen datadas en mayo y agosto de 1925, hace prácticamente un siglo. Es evidente que Asland encargó al fotógrafo toledano tanto las fotos de las ruinas del castillo como algunas de la inauguración. Además, se conservan otras fotos de la misma fábrica, de época posterior, que demuestran la buena relación comercial entre ambas empresas.

Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)
Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)

Volvamos a nuestro castillo. Parece que fue construido hacia el último cuarto del siglo XV por Pedro de Silva, obispo de Badajoz, y a su muerte pasó a engrosar el señorío de su sobrino Juan de Ribera, señor de Montemayor. Seguía el tipo de casas fuertes, destinadas más a controlar a la población y recaudar los impuestos que a prevenir improbables ataques exteriores. No obstante, en 1521 sufrió los asaltos de los comuneros, pero resistió y, como premio, su dueño recibió el título de marqués de Montemayor.

Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)
Ruinas del castillo del Águila, en Villaluenga de la Sagra (1925)

En 1638 el V marqués de Montemayor recibió además el título de marqués del Águila, en alusión a este castillo; ambos títulos siguen unidos hasta hoy. A finales del siglo XVIII el castillo ya estaba abandonado y prácticamente en ruinas. La situación, como vemos, era la misma en 1925, lo que, sin duda, favoreció su demolición definitiva.