UN MASÓN TOLEDANO

El expediente policial de José Quirós Fernández-Tello es uno de los más interesantes expedientes de este tipo que nos hemos encontrado en nuestro archivo. Desde luego, Quirós no es ningún desconocido para los expertos. Nacido en Alicante en 1897, se afilió al Partido Radical Socialista, llegó a ser gobernador civil de Navarra entre octubre y diciembre de 1933 y sería fusilado en Toledo en octubre de 1936. En Internet podéis encontrar un emotivo reportaje sobre su vida y la de su familia, del que hemos obtenido su retrato. Además, su hermana Jimena fue la primera mujer española en participar en una expedición oceanográfica y en publicar un trabajo sobre ciencias del mar.

Todo eso era interesante para la policía franquista, pero, en realidad, lo que llamó la atención fue la actividad masónica de José Quirós. De hecho, el primer documento del expediente es una nota de la Comisaría de Burgos de octubre de 1936 en la que comunica a la de Toledo que, entre unos documentos incautados, aparece el nombre de nuestro personaje como “Jefe de Grande Oriente Español (masonería)”. No obstante, pasarían más de dos años hasta que el comisario toledano ordene que se investigue a Quirós, haciendo hincapié en su filiación masónica. El resultado de la investigación, además de lo ya sabido, fue que “pertenecía a una sociedad denominada «Estrella de Oriente» cuyos fines eran propagar el espiritismo”. No hemos encontrado ninguna información sobre esta logia y, sin embargo, el historiador Manuel Requena confirma que Quirós formó parte de la única logia masónica conocida en Toledo, la “Adelante”, que efectivamente estaba bajo la obediencia del Grande Oriente Español.

Informe policial sobre José Quirós (1940)
Informe policial sobre José Quirós

En agosto de 1940 el Juzgado Militar Permanente pide de nuevo información sobre nuestro protagonista, junto con otra persona. En esta ocasión, la policía se limita a decir que ambos fueron fusilados. Pero en diciembre del mismo año sería la Dirección General de Seguridad, en concreto una sección llamada “Antimarxismo”, la que pide datos, de nuevo centrados en la masonería. Aquí la policía toledana se extiende, atribuyéndole ser “representante del Grande Oriente de España en esta capital [y] disfrazó la secta masónica en Toledo con una sociedad espiritista titulada «Estrella de Oriente», suponiendo debía tener un grado elevado en la masonería al encomendarle la secta la dirección de la misma en esta capital”. Además, se afirma que el cargo de gobernador de Navarra se lo encomendó el Frente Popular aunque, como sabemos, había ocupado este puesto casi tres años antes de la fundación de esa coalición política.

Una nueva petición de información en septiembre de 1942 repite la misma información, pero ahora añadiendo que “se cree perteneció al tribunal popular de Toledo”. Como vemos, en cada nueva ocasión se añaden nuevas sospechas, en general no comprobadas. Por fin, en enero de 1952 todavía se realiza una nueva petición de información y, en este caso, sí se aporta un dato concreto: José Quirós fue “ejecutado” en Toledo el 6 de octubre de 1936.

Denuncia contra la viuda de José Quirós (fragmento)
Denuncia contra la viuda de José Quirós

Sorprendentemente, en el mismo expediente encontramos un pequeño grupo de documentos relacionados con la esposa (ya viuda) de José Quirós, que son muy significativos del ambiente del momento. Se trata de una denuncia efectuada por un agente de policía en agosto de 1938 porque, según parece, “personas que le merecen entero crédito y garantía” habían escuchado desde la calle una conversación de dos vecinas, una de ellas precisamente la “viuda de Quirós”, quien dijo: “Haber [sic] si la tarde de hoy es más tranquila que la de ayer, que eran imbéciles porque, si no, hubieran echado ya el resto y mejor hubiera sido”, en alusión a los bombardeos de la artillería republicana sobre la ciudad. Solo por esta frase, escuchada de lejos y no confirmada posteriormente por una de las testigos, se abrió una investigación que pudo haber terminado muy mal, aunque para entonces la familia se había marchado “por unos días” a Calatayud alegando una enfermedad familiar. El comisario se limitó a encargar una “vigilancia discreta” pero ni la viuda ni los hijos de José Quirós volvieron a Toledo hasta que la guerra hubo finalizado.

LA FIESTA DEL OLIVO DE MORA EN 1959

Como sabéis, estos días se celebra en Mora su tradicional “Fiesta del Olivo”. Esta celebración se originó en 1957, por iniciativa del agricultor José Fernández-Cabrera Martín-Maestro y rápidamente alcanzó gran notoriedad. Apenas dos años después, se encargó a la Casa Rodríguez un reportaje completo de la III Fiesta del Olivo, que hoy se conserva en nuestro archivo y del que os queremos ofrecer algunas muestras.

La Fiesta del Olivo se celebra actualmente el último domingo de abril, pero en el año que nos ocupa lo hizo el día 12, tal como vemos en el cartel, que hemos extraído de la completísima web que el Ayuntamiento dedica a su fiesta principal. Por cierto, en esta web se puede encontrar, además de abundante información, un buen número de fotografías, diferentes de las nuestras. Pero vamos con nuestro reportaje. El acto central es el desfile de carrozas, como estas dos relacionadas con la aeronáutica, una con un avión y otra con un cohete que lo mismo señala la dirección de Venus que la de Toledo.

Foto de la carroza de la Reina Mayor bajo el arco de entrada a la plaza de Mora

Entre las carrozas no puede faltar la de la reina de las fiestas. Ese año, la Reina Mayor fue Dª Mª de los Ángeles Ortega Benayas. Por cierto, que esta señorita fue después archivera en el Archivo Histórico Nacional durante largos y fructíferos años. Ahí tenéis a nuestra futura colega, sonriente y orgullosa en lo alto de una vistosa carroza de plumas y acompañada de sus Damas de Honor, pasando bajo la portada en la entrada de la plaza.

Además de las carrozas alusivas a situaciones o acontecimientos, los morachos se visten de sus mejores galas tradicionales, formando vistosos conjuntos. Así, este apuesto joven o este grupo de niños, siempre con sus preciados burros.

No hay fiesta que se precie que no tenga también sus actos oficiales. En esta ocasión parece que se aprovechó para inaugurar una placa en la céntrica Avenida del Olivo en homenaje a D. Julio Partearroyo Fernández-Cabrera, destacado fabricante de aceite de la localidad. Hasta donde sabemos, actualmente la placa ha desaparecido. Además, tenemos aquí a las autoridades del momento visitando la Feria del Aceite, un evento integrado dentro de la Feria del Olivo. Encontramos, entre otras personas, al alcalde D. Ángel Ramiro (con pajarita) y al pregonero de ese año, D. Antonio García Bernalt (con gafas oscuras), que era a la sazón, por más señas, Delegado provincial de Sindicatos.

El desfile terminaba en la Plaza de Toros, donde vemos llegar al grupo de niños con sus maestras, y donde ese año hubo una exhibición de un caballista, al que vemos en plena acción. Todo indica que fue un magnífico día.

VIERNES SANTO EN LA CATEDRAL DE TOLEDO

A las puertas de la Semana Santa de 2022, los templos y conventos de Toledo se preparan para las celebraciones litúrgicas. Esta vez nos centramos en las celebraciones del Viernes Santo de 1639 en el templo principal, la Catedral, con un documento del que desconocemos su procedencia y llegada a nuestro archivo, así como de algunos otros que emanados del cabildo catedralicio y el arzobispo han recalado aquí.

Julián Fernández es el nombre del canónigo racionero del templo y notario del arzobispo, que con su donación económica pretendía engrandecer los actos litúrgicos del Viernes Santo.

Como canónigo racionero era uno de los clérigos que se ocupaban de la liturgia en la catedral y especialmente del servicio del coro. Julián ofreció 50 ducados de renta para dotar las ceremonias “a fin de honrar a Cristo en esta festividad del Viernes Santo”, y por lo tanto especificaba con detalle cómo se debían desarrollar los actos de ese día desde las 12 a las 3 de la tarde, “en las tres horas que estuvo vivo y clavado en la cruz”. Indicaba que, durante este tiempo, los prebendados, racioneros y capellanes debían estar situados en su silla del coro, de pie, de rodillas o sentados, según cada uno su devoción. Permanecerían meditando y contemplando los padecimientos de Nuestro Señor y rogando por el estado de la Iglesia, la paz y concordia entre los príncipes cristianos, la extirpación de las herejías o lo que hubiere necesidad. Estipula también que debían establecerse tres turnos de una hora cada uno, y en cada turno permanecerían ocho prebendados, dieciséis racioneros y dieciséis capellanes. Como compensación, cada prebendado recibiría ocho reales, cuatro los racioneros y uno cada capellán, por lo que Julián gastaría en ello en total, 432 reales.

Era su deseo que se cantara el miserere, “para que el pueblo se aficione y repare en el misterio de la Pasión”, y se debía recitar un sermón que comenzase a las dos de la tarde, para después cantar un responso o un motete que contuviera las últimas palabras de Cristo en la cruz, pronunciadas en latín: “Pater in manus tuas comendo spiritus meum”, es decir: Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Todos estos actos se realizarían estando al descubierto el Cristo que está en la reja del coro mayor, al que se le pondrían luces en los candeleros que también el racionero pagaría de su bolsillo, calculó 1.118 reales para los gastos de la cera. Su intención era que se empezase a celebrar de este modo la liturgia del Viernes Santo desde el año 1639.

Según el Ceremonial del racionero Arcayos, – contemporáneo a nuestro documento-, que recoge el ciclo festivo de la catedral de Toledo estudiado por Fernando Martínez Gil (https://bit.ly/3uuI5ap), se sabe que el Viernes Santo entre las dos y las tres, se velaba el crucifijo que está encima de la reja para acompañar a Cristo en la cruz, se cantaba la Pasión según san Juan a tres voces, desde 1628 y se procedía a la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

No sabemos si definitivamente desde 1639 se modificó el modo de esta celebración, tal como era el deseo de Julián Fernández nuestro racionero, puesto que él proponía al arzobispo, llevar a cabo esas nuevas ceremonias cubriendo los gastos que supusieran, y no conservamos ningún documento más para poder conocer si realmente el arzobispo aceptó sus deseos.

Coro de la catedral de Toledo.  (https://bit.ly/3JmN0xW)

En cualquier caso, el marco en el que se desarrollaban los actos religiosos del Viernes Santo, era el coro catedralicio, situado frente al altar mayor y del que conservamos imágenes en nuestra colección fotográfica, que bien merece una mención por la magnificencia de su factura. El coro es un recinto que está cerrado por un muro o costanera en su perímetro y por una maravillosa reja en la parte que queda de frente al presbiterio, coronado por una crestería. De este modo podemos apreciar una visión del conjunto con las imágenes de la web de la Santa Iglesia Catedral Primada: (https://bit.ly/3JmN0xW). El muro o cerca exterior está ricamente decorado. Al interior, el coro tallado en madera consta de dos partes, el cuerpo bajo en estilo gótico tardío realizado por Rodrigo Alemán entre 1489 y 1495, y el coro alto, obra renacentista de Felipe Bigarny y Alonso Berruguete. La sillería baja estaba destinada en las catedrales a los beneficiados y cantores y la sillería alta, cubierta con doseles, es donde se situaban los asientos superiores dedicados a los canónigos.

Realizada en madera tallada, la sillería alta representa a personajes de la Biblia y en el cuerpo inferior se muestran en los respaldos, una serie de escenas que narran la guerra de Granada. Bajo cada asiento se aprecian las misericordias, que constan de una representación figurativa de tipo profano como se puede apreciar en nuestras imágenes. Su finalidad era didáctica y moralizante representando los pecados capitales y las faltas y virtudes cotidianas, como bien ha estudiado Isabel Mateo Gómez (https://bit.ly/3O89u9B) y otros autores como Dorothee Heim (https://bit.ly/3v8zb1j), que podéis consultar para profundizar más en el conocimiento de esta espléndida sillería.

ALEJANDRO CASONA FELICITA AL MAESTRO DE GANDULLAS

Se llamaba José Chimenea Cabrera. Gracias a Internet hemos podido averiguar muchas cosas de su vida. Sabemos que en 1907 optó ya a una plaza de maestro en el distrito universitario de Valladolid y que en 1917 optó a un puesto de Agente de Vigilancia. En 1924 ya ejercía de maestro en Almoharín (Cáceres), donde participó en un homenaje a otro maestro. En 1928 parece que vivía en Piñuecar, al norte de la provincia de Madrid. En 1932 presentó un libro de texto titulado “Método de rectas y curvas” que fue rechazado por el Ministerio. A finales de 1934 se encontraba en Gandullas, cerca de su anterior domicilio, y ahí es cuando su destino se cruza con el de Alejandro Casona.

Fotografía de Alejandro Casona
Alejandro Casona (fuente: http://www.escritores.org)

Como sabéis, Casona, cuyo nombre real era Alejandro Rodríguez Álvarez, fue uno de los más importantes dramaturgos españoles del siglo pasado. Lo que nos interesa aquí es que, además de escritor, era inspector de enseñanza. En 1934 ya había adquirido bastante notoriedad como autor teatral e incluso había estrenado la que será su obra más recordada, “La sirena varada”. Pero, como parte de su otra tarea profesional, le tocó inspeccionar la escuela de Gandullas. Al parecer, el trabajo de José le agradó mucho, y dejó constancia de ello en la correspondiente acta de inspección, la cual nuestro maestro copió a la letra, sin duda orgulloso de que tan famoso personaje hiciese aquellos elogios a su humilde labor. Aquí tenéis la copia en cuestión.

En abril de 1937 José Chimenea era maestro en Los Navalucillos. Estamos en plena guerra civil y este pueblo estaba todavía en zona republicana. Como es sabido, desde la toma de Toledo, la administración provincial se había trasladado a Ocaña, incluyendo la administración educativa. Entre las tareas que le correspondieron a la llamada “Sección Administrativa de Primera Enseñanza” estuvo la de organizar la evacuación de niños a México, buscando maestros que estuviesen dispuestos a acompañarles. José se ofreció voluntario, junto con su mujer y, para apoyar su pretensión, aportó la copia del elogioso escrito de Alejandro Casona. Aquí tenéis su solicitud para ir a este viaje.

No sabemos si fue y volvió o si no llegó a ir, pero de nuevo tenemos que recurrir a la red para averiguar algo sobre el resto de la vida de nuestro maestro. En el Archivo General e Histórico de Defensa se conservan dos sumarios a su nombre, y el Centro Documental de la Memoria Histórica tiene también una ficha dedicada a él, calificándole de “correligionario” de Marcelino Domingo, es decir, miembro de Izquierda republicana. No sabemos si fue condenado ni a qué pena. En todo caso, en diciembre de 1941 aspiraba al puesto de maestro de Antas (Almería), pero el jefe local de Falange de Los Navalucillos emitió un durísimo informe contrario en un oficio remitido a su colega de la localidad almeriense. A pesar de eso, parece que José pudo hacerse con el puesto, y en 1945 aparece como maestro titular de la localidad. Sabemos, finalmente, que se jubiló en 1954, ejerciendo por entonces en Almansa, y aquí perdemos su pista definitivamente.