LOS TRASTÁMARA

La Casa de Trastámara gobernó Castilla desde 1469 y también Aragón desde 1412. Hoy vamos a ocuparnos de los últimos reyes castellanos que pertenecieron a este grupo familiar tan poderoso, algunas de cuyas firmas y sellos conservamos en nuestro Archivo. Todos los documentos que os presentamos hoy podéis verlos en nuestra exposición “Historias de la Edad Media”.

Orden de pago de diversos gastos del concejo de Ocaña (1369)
Orden de pago de diversos gastos del concejo de Ocaña (1369)

Empecemos por el principio. Aunque los orígenes del condado de Trastámara están en Galicia allá por el siglo XI, el título revirtió en los reyes de León y luego de Castilla y León, que ocasionalmente lo concedieron a título vitalicio a algunos nobles. Pero hacia 1340 el rey Alfonso XI de Castilla entregó el título a su hijo bastardo Enrique con carácter heredable. Enrique, apoyado por un amplio sector de la nobleza y por los reinos de Aragón y de Francia (estamos en plena Guerra de los Cien Años en Europa), se rebeló contra su hermano el rey Pedro I, a quien venció en la batalla de Montiel en 1369. En este pequeño documento tan poco vistoso encontramos el pago que el concejo de Ocaña hizo “a Johan de Ocaña por albriçias de la pelea de Montiel, que dixo que vençió Nuestro Señor el rey la pelea”; desgraciadamente, la cantidad resulta ilegible.

Ya desde el siglo XIII los reyes empezaron a firmar de su mano con la expresión “Yo el Rey”. En nuestro archivo, el documento más antiguo que conservamos firmado de ese modo es de 1446 y corresponde a Juan II, bisnieto de Enrique II. También de este rey es el primer sello de placa que hemos localizado en nuestro centro, en este caso en un documento de 1442.

El hijo de Juan II fue Enrique IV. Como es bien sabido, la mayor parte del reinado de este rey transcurrió entre luchas internas, en especial con la excusa de la supuesta ilegitimidad de su única hija, Juana, apodada “La Beltraneja”. El partido opositor al rey se agrupó primero en torno a su medio hermano Alfonso, pero al morir este prematuramente se fijaron en Isabel, también hermana de padre de Enrique. Entre tensiones y luchas, aquí tenemos la firma de Enrique IV, muy abreviada, en un documento fechado apenas dos meses antes de su muerte en 1474, y su sello, un tanto deteriorado, al reverso del mismo documento.

A la muerte de Enrique IV se desató una guerra abierta entre los partidarios de Juana y los de Isabel, esta última apoyada por su marido el rey Fernando II de Aragón, que además era su primo segundo (ambos tenían al rey Juan I de Castilla como bisabuelo común). Todos sabéis el resultado de esta contienda. Isabel y Fernando, que pasarían a la Historia como “los Reyes Católicos”, pactaron un gobierno compartido y el mantenimiento cada uno de ellos de su título particular. Por eso, en sus documentos firmaban ambos: “Yo el Rey” y “Yo la Reyna”, como vemos en este documento de 1482 sobre los juramentos que aparecen en las escrituras notariales. Por supuesto, también contamos con su sello: en este caso, os presentamos el que está pegado a una provisión para que la villa de Ocaña pague 300 maravedíes como precio por determinados privilegios y exenciones fiscales. La última Trastámara en el trono castellano y aragonés será Juana I, la desdichada hija de los Reyes Católicos que, en realidad, solo reinó de manera nominal porque el gobierno efectivo estuvo en manos de su padre, su esposo y su hijo. No conservamos ni una firma suya en nuestro Archivo.

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