Talleres con la Escuela de Arte de Toledo

Los pasados días 15, 16 y 17 recibimos en nuestro centro la visita de tres grupos de alumnos de la Escuela de Arte de Toledo. Casi cien chicos y chicas, con sus profesores y profesoras, que conocieron de primera mano los documentos que conservamos, el trabajo que hacemos y también el edificio del AHPTO, con las yeserías mudéjares incluidas. Además, realizaron el taller sobre la vida cotidiana en tiempos de Cervantes. Para nosotros fue un placer y esperamos que ellos también pasaran un buen rato.

LOS ALUMNOS DE LA CLASE DE DIBUJO

En la exposición sobre los 500 años de la Universidad y los 175 del Instituto de Toledo hemos seleccionado uno de los exámenes de dibujo realizados en 1901-1902 por los alumnos de primero y segundo. Pero el que exponemos solo es uno de los 64 dibujos realizados por estos chicos (solo varones) de 12-13 años de edad, así que aquí vamos a aprovechar para mostraros algunos más. Y, ya puestos, no nos hemos resistido a la curiosidad de investigar un poco sobre ellos: ¿qué fue de estos alumnos que coincidieron en el Instituto de Toledo hace 120 años? Algo hemos podido averiguar.

El dibujo que el comisario de la exposición, David Martín, ha elegido para ella es la cabeza de perfil de estilo clásico que hizo Álvaro de Malibrán y Escasi. De él hemos averiguado que en 1914 residía en Barcelona y se vio envuelto en un extraño asunto de intento de secuestro que apareció en la prensa local. Pero también ese año es calificado de “spanish inventor” en una publicación norteamericana especializada, como artífice de un nuevo equipo reproductor de música. Malibrán debió dedicarse a la industria musical durante el resto de su vida, porque en 1933 se convirtió en el dueño de la “Compañía del Gramófono Columbia”, una de las primeras compañías productoras y distribuidoras de discos en España, con sede en Barcelona.

Dibujo de Ubaldo Izquierdo.
Dibujo de Ubaldo Izquierdo

Un dibujo similar, también bastante bueno, es el de Ubaldo Izquierdo [Carvajal], que se dedicó a la pintura con cierta fortuna. Hoy sus cuadros se venden en subastas por todo el mundo e incluso tiene dos en el Museo Reina Sofía. Sabemos que en 1930 era comandante de infantería y residía en Tenerife, donde sus pinturas llamaron la atención de los críticos isleños. Combatió durante la guerra civil en el bando republicano y probablemente por ello debió exiliarse a Francia, donde murió hacia 1960.

Curiosamente, de los alumnos que hemos elegido solo tenemos en el AHPTO el expediente de uno de ellos, el de José Asensio García. Así sabemos que nació en Alcalá de Henares, de familia militar, por lo que en Toledo vivió en el Colegio de Mª Cristina. Por cierto que, según su partida de bautismo, su madre, doña Narcisa García León, procedía de Pichucalco, en Chiapas (México). Probablemente sea él mismo que en septiembre de 1945 era Brigada enfermero auxiliar del Ejército del Aire, destinado en la Escuela de Transformación del grupo de Levante, y que es separado del servicio activo a petición propia.

Dibujo de Isidro Garoz
Dibujo de Isidro Garoz

Es posible que esta falta de información en nuestro archivo sobre estos alumnos se deba a que, tras cursar uno o dos años, pasaron a los estudios de Magisterio, a los que por entonces se accedía con catorce años. Por ejemplo, en el dibujo de Isidro Garoz aparece la anotación “2ª curso. Magisterio”. Este estudiante ya en 1910 era maestro en Pioz (Guadalajara) y cinco años después ascendió a la categoría de 1.000 pesetas. De él se conserva una ficha en el Centro Documental de la Memoria Histórica que atestigua que en 1938 hizo un donativo a un semanario comunista de Guadalajara.

También maestro fue nuestro último estudiante, Ramón Pueo Calvera. Una búsqueda por la estupenda base de datos del BOE nos permite reconstruir su currículum: en 1910 en Sestrica (Zaragoza), antes de 1921 en Valdeverdeja y desde ese año en El Puente del Arzobispo; en 1924 estaba en Mondéjar y en 1928 se trasladó a Pantoja. Aquí se establecería definitivamente y debió ser un maestro muy querido, pues hoy tiene dedicada una de las calles principales del pueblo. No obstante, conservamos el expediente de su depuración política durante la guerra civil y, pese a contar con informes favorables y a que fue detenido y encarcelado por los republicanos, acabaron condenándolo a suspensión de empleo y sueldo e inhabilitación de un año.  

UNIVERSIDAD E INSTITUTO EN TOLEDO: UNA EXPOSICIÓN

Como ya sabéis muchos de vosotros, el próximo viernes día 17 se inaugura una exposición para conmemorar el medio milenio del nacimiento de la Universidad de Toledo, y el 175 aniversario de su conversión en Instituto de Segunda Enseñanza. La exposición, organizada por la Universidad de Castilla-La Mancha, contará con cuatro sedes, una de ellas nuestro Archivo; las otras tres serán la Biblioteca de Castilla-La Mancha y las bibliotecas de Madre de Dios y Fábrica de Armas de la Universidad regional, todas ellas en Toledo. Como tenemos por costumbre, en las próximas semanas iremos desgranando algunos de los documentos que podréis ver en nuestra Sala de Exposiciones, pero podemos empezar ya con las fotografías, que no podían faltar.

El profesor Emiliano Castaños impartiendo clase en el Instituto de Toledo
El profesor Emiliano Castaños impartiendo clase en el Instituto de Toledo

Empecemos por lo más característico de una institución educativa: las clases. Esta conocida fotografía nos muestra al profesor Emiliano Castaños impartiendo su clase de Historia Natural. Castaños fue uno de los más ilustres profesores del Instituto de Toledo, donde impartió clases primero en 1912-13 y después entre 1939 y 1958; a esta última época debe pertenecer la fotografía. Además de científico y profesor, fue artista y en 1965 entró en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo debido a sus grandes dotes de dibujante, especialmente de paisajes y naturaleza.

Acto público en el paraninfo del Instituto de Toledo
Acto público en el paraninfo del Instituto de Toledo

No menos significativos son los actos académicos. En esta foto vemos un acto público de cierta solemnidad, quizá una apertura de curso, en el “Paraninfo” (es decir, el salón de actos) de la antigua Universidad, ahora utilizado por el Instituto para la misma función. La foto, técnicamente regular, no está fechada pero las indumentarias sugieren los años 20-30 del siglo pasado.

Quizá el elemento que más continuidad sugiere entre la antigua Universidad, el Instituto y la Universidad actual es el edificio conocido por el nombre de su impulsor, el cardenal Lorenzana. En él estuvo la Universidad desde finales del siglo XVIII, allí permaneció el Instituto hasta los años 60 del siglo pasado, y allí se ubican hoy algunos de los servicios administrativos de la Universidad de Castilla-La Mancha, incluyendo el Paraninfo. El imponente edificio fue diseñado por el arquitecto Ignacio Haan y se considera uno de los mejores exponentes de la arquitectura neoclásica. Las fotografías que os ofrecemos, una del exterior y otra del interior, pueden fecharse en los años 40-50 del siglo pasado.

Pero un edificio no es nada sin personas que lo habiten. Así que, para terminar, dos fotos de grandes grupos. Por un lado, unos estudiantes en las escaleras que dan tanta personalidad a la fachada del edificio, y por otro un nutrido grupo de personas que participaban en el homenaje a Juan Suero Díaz, que fue director del Instituto, seguramente con motivo de su jubilación en 1946.

EL PREMIO

Alberto Bernáldez estaba nervioso, y no era para menos. Faltaban diez minutos para las diez de la mañana del domingo 7 de junio de 1863 y estaba a punto de presentarse ante un tribunal de profesores del Instituto provincial que decidiría si se le otorgaba el premio ordinario en la asignatura “Historia de España”. Si lo conseguía, le darían un diploma y una medalla de plata como la que aparece en el dibujo. Alberto ya se imaginaba el acto de entrega, en la apertura del curso siguiente, con su familia venida expresamente desde Torrijos, su pueblo, y con todos sus compañeros y profesores aplaudiendo. Iba a ser muy emocionante.

Modelo de medalla para alumnos de los Institutos
Modelo de medalla para alumnos de los Institutos

Pero aún tenía que aprobar. No lo tenía demasiado difícil, porque había un premio por cada asignatura y él era el único que había obtenido la nota previa de “sobresaliente”. Esta nota era el requisito para poder presentarse al premio. El vigente Reglamento de Segunda Enseñanza de 1859 era muy claro en esto, y por eso ya en su expediente se había incluido un certificado del secretario del Instituto: nuestro estudiante podía exhibir la máxima nota en esta asignatura.

Certificado de calificación académica
Certificado de calificación académica

Alberto recordó que esto de los premios era algo relativamente reciente, un invento del nuevo Estado liberal, que había asumido el control de la educación y que había creado la “segunda enseñanza” como paso intermedio entre los estudios elementales y la Universidad. Nuestro joven soñaba con esta última, pero sabía que las dificultades eran mayores ahora que la de Toledo había sido suprimida (precisamente en su lugar se creó el Instituto al que él mismo pertenecía) y debía trasladarse a la flamante Universidad Central en Madrid, con los costes e inconvenientes que ello suponía. Pero, si le daban este premio, tendría muchos puntos ganados. Claro que hubiera sido mucho mejor obtener premio en varias asignaturas. Alberto no podía saberlo, pero en esos años la lista de premiados incluye varios nombres que se repiten: Manuel Galo, que obtuvo premio en Griego y Francés dos años consecutivos; o Tomás de Azcárate, que lo obtendría en 1863 en Geometría y Trigonometría y en Historia General. Allí a su lado, precisamente, esperando su turno estaba su compañero Juan Antonio Pedraza, que el año pasado había conseguido el premio de primer curso de Griego y ahora, en apenas un par de horas, se presentaba al del segundo año; seguro que se lo daban, Juan Antonio era todo un cerebro.

Registro de alumnos premiados
Registro de alumnos premiados

Al fin, el bedel le llamó. Alberto entró en la imponente sala y se sentó ante los tres solemnes profesores: Claudio Ortega, Antonio de Aquino y el secretario Rafael Díaz Jurado. El tema para su exposición fue “La Casa de Austria”, que había podido preparar con antelación en otra sala aislada. El aspirante habló con soltura y aplomo, y luego salió de la sala. La deliberación del tribunal fue breve: por unanimidad, Alberto obtuvo su premio, su medalla y su diploma.

Acta del tribunal del premio a alumnos del Instituto
Acta del tribunal del premio a alumnos del Instituto

Fue el comienzo de una brillante carrera. Alberto Bernáldez estudiaría Derecho en la Universidad Central y conseguiría la plaza de Juez de Primera Instancia de Torrijos. También se metió en política, en el Partido Liberal, llegando a presidir la Diputación Provincial entre 1889 y 1890.

RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

El alojamiento de los estudiantes universitarios ha sido siempre una cuestión de gran importancia. Desde la Edad Media, las Universidades adoptaron un sistema de “colegios” donde los estudiantes vivían y recibían educación complementaria. Pero este sistema empezó a entrar en crisis a finales del siglo XVIII, cuando empezaron a surgir otras formas de alojar a los estudiantes más flexibles y adaptadas a los tiempos. Al principio era simplemente el alojamiento en casa de parientes o amigos, lo que acabó derivando en pensiones más o menos especializadas que pronto empezaron a ser controladas de algún modo por las universidades.

Registro de casas autorizadas para alojar estudiantes
Registro de casas autorizadas para alojar estudiantes

El Plan de Estudios de 1824 ya dispone que estas pensiones deberán ser autorizadas por la Universidad. Por eso, ese mismo año la Universidad de Toledo elaboró un pequeño registro o “librete” en el que ir anotando todas las personas a las que iba autorizando para alojar estudiantes. En el primer año de este registro se anotaron hasta 41 casas que alojaban estudiantes, a las que probablemente haya que añadir algunas más que no estaban autorizadas por la Universidad. Según el estudioso Florentino Gómez, en ellas vivían 111 de los 243 alumnos que tenía en total la Universidad, es decir, casi la mitad. El sistema de pensiones autorizadas fue, desde luego, un éxito desde el primer momento.

Solicitud para alojar un estudiante
Solicitud para alojar un estudiante

La autorización para tener una pensión para estudiantes la otorgaba el Maestrescuela o Canciller, previo informe del “Tribunal de Censura”, que era el órgano encargado de velar por la moral en toda la Universidad. Así lo vemos en esta solicitud que hace en 1833 María García, que vive en la calle Tendillas 9, que expone francamente sus necesidades económicas. Al margen, el canciller de la Universidad dispone que se pida informe al Tribunal de Censura.

Autorización para alojar estudiantes
Autorización para alojar estudiantes

Durante algún tiempo, el permiso se concedía través de un título bastante vistoso, como este concedido a Vicente Colavida, de la calle Cristo de la Luz, 9. Obsérvese la insistencia en el control moral de los jóvenes y de sus actividades: que no vayan a “reuniones sospechosas”, ni participen en “juegos prohibidos” (tampoco en los no prohibidos si era en horas de estudios) ni tampoco contacten con personas “iniciadas de malas opiniones”, todo esto siguiendo al pie de la letra la legislación vigente. Hay que tener en cuenta que prácticamente todos los estudiantes eran menores de edad durante sus estudios universitarios.

Carta pidiendo una moratoria en el pago del alojamiento
Carta pidiendo una moratoria en el pago del alojamiento

La vinculación con la Universidad llegó a ser tan grande que incluso los problemas de falta de pago podían acabar siendo dirimidos por las autoridades académicas. Así ocurrió con el pleito entre Eugenio Rodero, de Torrenueva, y Paulino Rodríguez, casero de su hijo, por los constantes retrasos en el pago. En sus cartas pidiendo una moratoria en el pago, Rodero se justifica por hallarse “con la recolección de los frutos en las manos, y tan sin dineros que creo se han sepultado”.

Reglamento de la casa pensión del Instituto
Reglamento de la casa pensión del Instituto

La desaparición de la Universidad de Toledo en 1845 supuso el fin de estos establecimientos, al menos en cuanto su vinculación con los centros educativos. Sin embargo, todavía en 1855 se establece una “Casa pensión del Instituto Provincial de Toledo”, dirigida por el catedrático Narciso Domingo y que obtuvo la aprobación formal de su reglamento por parte del Claustro del Instituto. Se regula con todo detalle la vida de los pensionados, como muestra este cuadro de actividades diarias, pero también se insiste en la higiene y determinadas comodidades para los estudiantes, muchas veces chicos de apenas doce años.

INSTITUTOS DE SECUNDARIA: NUEVOS DOCUMENTOS

Hace un par de semanas nos llegó un importante conjunto de documentos para la historia de la educación secundaria en nuestra provincia. Se trata de un conjunto de más de 640 cajas de documentación producida sobre todo por el Instituto provincial de Segunda Enseñanza y, en menor medida, por los institutos locales de segunda enseñanza de Talavera de la Reina y de Madridejos, además de algunos documentos sueltos que todavía corresponden a la antigua Universidad de Toledo. Los documentos más antiguos datan de 1824 y los más modernos de 2008.

Cajas de archivo

Pero quizá sea interesante saber cómo ha llegado esta documentación hasta nosotros. Como sabéis, en 1845 se decretó la supresión de varias universidades españolas, entre ellas de la Toledo, que fue transformada en Instituto de Segunda Enseñanza. En una fecha indeterminada entre 1966 y 1972, coincidiendo aproximadamente con el traslado del Instituto a su actual sede, se transfirió parte de su documentación histórica al AHPTO, donde se ha venido conservando y utilizando por los investigadores desde entonces. Pero otra parte de esta documentación histórica se quedó en el Instituto. En el año 2010 el Instituto, ya con su nombre actual de “El Greco”, envió la mayor parte de esta documentación al Archivo de Castilla-La Mancha, donde sin prisa pero sin pausa se fue organizando, describiendo e instalando adecuadamente. Por fin, el mes pasado el ACLM envió este segundo conjunto de documentos históricos al AHPTO, donde se ha reunido con el primer conjunto. De esta manera, medio siglo después, ya tenemos reunido aquí todo el fondo documental histórico del que durante décadas fue el único centro de enseñanza secundaria de nuestra provincia.

Fotografía antigua de grupo

Aún no hemos podido revisar con calma estos nuevos documentos. Poco a poco os iremos mostrando los que más nos llamen la atención, pero ahora, de momento, a modo de adelanto os podemos mostrar esta fotografía de un grupo de alumnos con sus profesores, fechada alrededor de 1883 y  firmada por “Apolo”, un fotógrafo del que no tenemos noticia.

Como decimos, la mayor parte de los documentos corresponden al Instituto de Toledo, pero hay documentos de los institutos locales de Talavera de la Reina y de Madridejos. La documentación de este último centro nos ha interesado especialmente porque en el AHPTO no teníamos material previo. El Instituto de Madridejos fue creado en 1928, como sus homónimos de Talavera de la Reina y Quintanar de la Orden (de los que sí que contábamos con documentación), y se suprimiría en 1939. Aquí os mostramos el acta de la primera sesión de su Claustro, presidido provisionalmente por el alcalde de la localidad, donde se decide la fecha de los primeros exámenes de ingreso: los días 18 y 19 de octubre de 1928.

Cartel

Incluso han aparecido algunos documentos sueltos correspondientes todavía a la extinta Universidad. Por ejemplo, este cartel anunciador del «Colegio de Isabel II”, que ofrece en 1842 lo que hoy llamaríamos “clases de apoyo” a los estudiantes universitarios, incluyendo las comidas y la asistencia de un paje para asegurar que iban y volvían de la Universidad sin problemas. No fuera a ser que alguno se “despistase” por el camino, suponemos.