LA FIESTA DEL OLIVO DE MORA EN 1959

Como sabéis, estos días se celebra en Mora su tradicional “Fiesta del Olivo”. Esta celebración se originó en 1957, por iniciativa del agricultor José Fernández-Cabrera Martín-Maestro y rápidamente alcanzó gran notoriedad. Apenas dos años después, se encargó a la Casa Rodríguez un reportaje completo de la III Fiesta del Olivo, que hoy se conserva en nuestro archivo y del que os queremos ofrecer algunas muestras.

La Fiesta del Olivo se celebra actualmente el último domingo de abril, pero en el año que nos ocupa lo hizo el día 12, tal como vemos en el cartel, que hemos extraído de la completísima web que el Ayuntamiento dedica a su fiesta principal. Por cierto, en esta web se puede encontrar, además de abundante información, un buen número de fotografías, diferentes de las nuestras. Pero vamos con nuestro reportaje. El acto central es el desfile de carrozas, como estas dos relacionadas con la aeronáutica, una con un avión y otra con un cohete que lo mismo señala la dirección de Venus que la de Toledo.

Foto de la carroza de la Reina Mayor bajo el arco de entrada a la plaza de Mora

Entre las carrozas no puede faltar la de la reina de las fiestas. Ese año, la Reina Mayor fue Dª Mª de los Ángeles Ortega Benayas. Por cierto, que esta señorita fue después archivera en el Archivo Histórico Nacional durante largos y fructíferos años. Ahí tenéis a nuestra futura colega, sonriente y orgullosa en lo alto de una vistosa carroza de plumas y acompañada de sus Damas de Honor, pasando bajo la portada en la entrada de la plaza.

Además de las carrozas alusivas a situaciones o acontecimientos, los morachos se visten de sus mejores galas tradicionales, formando vistosos conjuntos. Así, este apuesto joven o este grupo de niños, siempre con sus preciados burros.

No hay fiesta que se precie que no tenga también sus actos oficiales. En esta ocasión parece que se aprovechó para inaugurar una placa en la céntrica Avenida del Olivo en homenaje a D. Julio Partearroyo Fernández-Cabrera, destacado fabricante de aceite de la localidad. Hasta donde sabemos, actualmente la placa ha desaparecido. Además, tenemos aquí a las autoridades del momento visitando la Feria del Aceite, un evento integrado dentro de la Feria del Olivo. Encontramos, entre otras personas, al alcalde D. Ángel Ramiro (con pajarita) y al pregonero de ese año, D. Antonio García Bernalt (con gafas oscuras), que era a la sazón, por más señas, Delegado provincial de Sindicatos.

El desfile terminaba en la Plaza de Toros, donde vemos llegar al grupo de niños con sus maestras, y donde ese año hubo una exhibición de un caballista, al que vemos en plena acción. Todo indica que fue un magnífico día.

HISTORIAS DEL CIRCO

El 15 de agosto es día de fiesta en muchos pueblos y ciudades, entre ellos la propia Toledo. Hasta hace muy poco no se concebía la fiesta sin la llegada del circo, y durante la dura postguerra este era uno de los pocos espectáculos al alcance de la mayoría, donde la gente podía olvidar sus preocupaciones y alegrarse por unas horas. El Gran Circo Romero era uno de esos circos. Era de mediano tamaño y se había originado por escisión del Circo Maravillas, que fue uno de los más conocidos entre 1920 y 1940 aproximadamente. En 1940 actuó en las Ferias y Fiestas de Toledo, instalándose frente a la Escuela Normal de Maestras, que estaba entonces en el actual Paseo de Sisebuto, en la Vega Alta. El expediente policial que recoge la preceptiva autorización incluye, además, el cartel anunciador de su función. El cartel, de mala calidad técnica, sin embargo nos transmite mucho más de lo que parece. Así que hoy vamos a hacer un homenaje al circo, pero en especial a una de las sagas de artistas más famosas de España y de Latinoamérica: los Aragón.

En efecto,  aunque el director del circo es Eduardo Romero, el jefe de pista es Emilio Aragón. Se trata de Emilio Aragón Foureaux, hijo y nieto de payasos, que había adoptado el seudónimo de “Emig”. Junto con sus dos hermanos José María “Pompoff” y Teodoro “Thedy” formaron uno de los conjuntos cómicos más famosos del primer tercio del siglo XX. En los años 30 el grupo se separó. Pompoff y Thedy mantuvieron una muy exitosa carrera hasta su retiro en 1967, acompañados de sus hijos “Nabucodonosor” (José Aragón Hipkins) y “Zampabollos” (Emilio Aragón Domínguez). Por su parte, Emig se incorporó al Circo Romero e incluyó en él a su familia, que aparece en nuestro documento. En primer lugar, su esposa, Rocío Bermúdez Contreras, acróbata ecuestre, y junto a ella a sus dos hijos mayores, Gabriel “Gaby” y Alfonso “Fofó”, que aparecen fotografiados y se anuncian precisamente como los sobrinos de Pompoff y Thedy. Pronto, a los dos hermanos se uniría el tercero, Emilio, conocido primero como “Emilín” y después “Miliki”.

Cartel

En 1946 los tres hermanos marcharon a América. Allí supieron adaptar el circo a los nuevos tiempos, en especial a través de espacios de televisión que les dieron gran popularidad en todos los países de habla hispana, sobre todo Puerto Rico y Argentina. En 1972 volvieron a España, ya con la incorporación del hijo de Fofó, Alfonso Aragón Sac “Fofito”. Su show “El Gran Circo de TVE” tuvo un éxito espectacular y sigue siendo un referente de la infancia de muchos españoles. Se mantuvo en antena hasta 1983, a pesar de la muerte de Fofó en 1976, sustituido primero por el hijo de Miliki, Emilio Aragón Álvarez “Milikito” y posteriormente por otro hijo de Fofó, Rodolfo Aragón Sac “Rody”. Poco después de la desaparición del programa, Gaby se retiró y moriría en 1995, pero Miliki continuó realizando espectáculos y grabando discos de música infantil hasta fallecer en 2012.

La saga continúa en activo. De una u otra forma, la mayor parte de los hijos y nietos de los tres populares payasos siguen vinculados al circo y al espectáculo en general. Fofito y Rody mantuvieron un espectáculo circense juntos durante algunos años, y luego han continuado sus carreras por separado, mientras que los hijos de Gaby han formado su propio grupo con el nombre de “Los Gabytos”. Y, en fin, Milikito, que abandonó su seudónimo para utilizar su nombre real, tuvo una carrera de éxito como como actor y cómico, para dedicarse después a tareas de empresario, músico y productor.

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Por último, no nos resistimos a reproducir la nota que aparece en la esquina inferior derecha del cartel, perfectamente válida para nuestros días: “Llevad a vuestros hijos al Circo. Espectáculo culto, alegre y moral. Propio para todas las edades. El espectáculo de todos los tiempos. Donde pasará las horas más felices de su vida. Lo mejor de la Feria”.

LA VIRGEN DE CONSOLACIÓN, DE CAMINO A INIESTA

Esta semana, en muchos lugares de toda España se organizan las fiestas mayores, asociadas a la celebración litúrgica de la Asunción de la Virgen María.  En el AHPTO conservamos abundantes fotografías y documentos relacionados con estas fiestas, pero en esta ocasión nos hemos fijado en esta impresionante fotografía de la celebración en Iniesta, en la provincia de Cuenca.

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Todos los años, el día de Pentecostés, los vecinos de Iniesta llevan la imagen de su patrona, la Virgen de la Consolación, desde la iglesia parroquial hasta su santuario, a unos 16 kilómetros. Ese día tiene lugar una romería muy vistosa y popular, en la que es tradición que los mozos traten de mojar a las mozas con el agua de las fuentes. El domingo correspondiente a la semana del 15 de agosto, la Virgen vuelve al pueblo en una romería similar, antes de que se celebren las fiestas mayores en la penúltima semana de agosto. La imagen que os ofrecemos corresponde a esta romería de vuelta del año 1945, es decir, al día 19 de agosto.

Esta fotografía fue tomada por Luis Escobar, el fotógrafo albacetense cuyo fondo documental conservamos en el AHPTO. De ella conocemos al menos una copia, publicada por Publio López Mondéjar en su libro “Luis Escobar, fotógrafo de un pueblo”. Más allá de su valor testimonial, es evidente que la imagen nos muestra toda la crudeza de la vida cotidiana en la España rural de la postguerra. Caras adustas y tristes, pies descalzos, cabezas rapadas, austeridad en los adornos de la Virgen y aún más en la procesión propiamente dicha, y hasta el seco paisaje de fondo justifican el apelativo con que los españoles han conocido esta época en general: “el año del hambre”.

A la derecha de la imagen, sin embargo, algunos jóvenes se esfuerzan en sonreír a la cámara, y quizá también al futuro. Destaca una muchacha con unas gafas de sol, sin duda muy llamativas en ese momento, y quizá algo mejor vestida que sus convecinas. Ella y sus dos compañeras son casi las únicas personas que parecen divertirse en este día de fiesta y nos gustaría pensar que representan la esperanza en un futuro mejor. Ese futuro mejor llegó, como podemos ver al comparar nuestra fotografía con la que el periódico digital “El Día de Cuenca” publicó el pasado 1 de junio de 2017, correspondiente a la llevada de la Virgen desde el pueblo a su ermita.

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