CAUDILLA, UN PUEBLO DESAAPARECIDO

Al empezar un nuevo año suelen hacerse propósitos para el futuro, pero también nos acordamos de los que ya no están. En este caso, nos vamos a acordar del que es el último caso de pueblo desaparecido en nuestra provincia: Caudilla.

Texto del Catastro de Ensenada

Caudilla es hoy un despoblado. Está situado a 2,5 kilómetros de val de Santo Domingo, muy cerca de la autovía A-40, que une Toledo y Torrijos. No se sabe mucho sobre su historia: fue repoblada en el siglo XII y a mediados del XV el mariscal de Castilla Hernando de Rivadeneyra construyó allí un pequeño castillo-palacio del que todavía quedan algunos restos visibles. Su familia mantuvo el señorío sobre la villa hasta el final del Antiguo Régimen. En 1576, según las Relaciones de Felipe II, vivían allí 20 vecinos, aunque se afirma que llegaron a ser 50 y que muchos de ellos en realidad trabajaban en Torrijos. A mediados del siglo XVIII, según el Catastro de Ensenada, la población era de 58 vecinos, incluyendo 14 viudas. Un siglo después la población había bajado un poco: 48 vecinos, correspondientes a 188 almas, según el Diccionario de Madoz. En resumen, un pequeño pueblo agrícola. Cabe señalar que en 1888 la reina regente María Cristina de Habsburgo, en nombre de su hijo Alfonso XIII, creó el título de conde de Caudilla a favor de Manuel Chaves Beramendi, y actualmente lo ostenta José María de Egaña Barrenechea.

A partir de aproximadamente 1880 la población de Caudilla entra en franca decadencia, probablemente afectada por la implantación de la nueva maquinaria agrícola y el ascenso de localidades cercanas más grandes, como Val de Santo Domingo y, sobre todo, Torrijos. La serie de padrones desde 1842 lo indica con claridad. Hace cien años solo quedaban 34 personas distribuidas en ocho hogares. Aunque la posguerra trajo un leve aumento de población, en 1970 la emigración rural había reducido los habitantes a apenas treinta personas y ocho casas.

Así las cosas, en 1972 se plantea abiertamente la fusión con el cercano municipio de Val de Santo Domingo. En julio se reúnen ambos alcaldes, junto con el Gobernador Civil y el Presidente de la Diputación Provincial, para tomar una decisión al respecto. La falta de habitantes y de medios económicos es determinante, pero también se alude, algo retóricamente, a “alcanzar mejores niveles de vida, promoviendo el desarrollo industrial adecuado y la racionalización y modernización de los sistemas de explotación de la riqueza agro-pecuaria, básica en la comarca”. Se propone, pues, la fusión de ambos municipios bajo el nombre de Val de Santo Domingo-Caudilla, con cabeza en el primero de ambos núcleos de población. A nadie se le escapaba que, por debajo de la formalidad de una “fusión”, en realidad se escondía la absorción de un pueblo por su vecino. No debió resultar fácil para los últimos caudillenses, pero las circunstancias eran determinantes. En el expediente que conservamos, que es a su vez copia del que debe quedar en el archivo del nuevo municipio, aparece el que quizá sea el último acto administrativo del ayuntamiento de Caudilla: la ratificación definitiva del acuerdo de fusión, fechada en octubre de 1972.

EL PUEBLO MÁS PEQUEÑO DE ESPAÑA

Muchos de nosotros pasamos parte de nuestras vacaciones en pequeños pueblos que reviven en verano, pero que quedan prácticamente abandonados en invierno. Y el debate sobre la despoblación de la España interior se ha reanimado en los últimos meses. El post de hoy lo queremos dedicar a estos pueblos pequeños que mantienen una lucha heroica por conservar su identidad propia.

El “top” de los pueblos más pequeños de España lo componen los siguientes lugares: Cerveruela (Zaragoza), Salcedillo (Teruel), Castilnuevo (Guadalajara), Jaramillo Quemado (Burgos) y Villarroya (La Rioja). Estas localidades han sido en algún momento, desde 1996 hasta hoy, el pueblo más pequeño de España. Pero sobre todas ellas reina, sin duda, Illán de Vacas, en la comarca de Talavera de la Reina. Este municipio ha sido sistemáticamente en todos estos años el que menos habitantes censados tiene, y así continúa, según las estadísticas del INE; solo cedió su liderazgo en 2003, 2015 y 2016. Además, en 13 de los 21 años contabilizados en esta serie ha mantenido su primera posición en solitario. En 2013 llegó a tener un solo habitante y en 2017 cuenta con cinco. Eso sí, que estén censados allí no significa que realmente vivan en el pueblo. Pero las cifras son las cifras.

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Al margen de curiosidades estadísticas, las autoridades siempre han intentado fusionar estas localidades con otras cercanas, por motivos de eficiencia y eficacia administrativa. Algunas veces lo consiguen pero otras, sorprendentemente, no. Es el caso de Illán de Vacas. En diciembre de 1989 la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha decidió su anexión a alguno de los municipios cercanos y para ello pidió a la Delegación del Gobierno un informe completo de las circunstancias del municipio. El informe se terminó en marzo de 1990 y recomendaba sin dudas la anexión a Los Cerralbos. Tanto la decisión política como el informe técnico eran taxativos pero, por algún motivo que desconocemos, la anexión no llegó a producirse.

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Algunos años antes, en 1984, el Ministerio de Administración Territorial había estado buscando información sobre los municipios que funcionaban en régimen de “concejo abierto”. Estos municipios son aquellos que, por su escasa población, no pueden tener un Ayuntamiento formalmente constituido, y toman sus decisiones en reuniones abiertas de todos los vecinos. Como es lógico, Illán de Vacas era —y es— uno de ellos. El Gobernador Civil realiza un informe breve pero preciso en el que detalla cómo funcionaba el “concejo abierto”. Las reuniones se celebraban en alguna casa particular o en la Casa Consistorial de Los Cerralbos, y solo cuando es absolutamente necesario, “es decir, dos o tres veces al año, como máximo”. Las convocatorias se hacían de boca en boca, sin formalidades, y las decisiones, hasta esa fecha, siempre habían sido por unanimidad, puesto que participaban entre cuatro y cinco vecinos que, según se nos dice, son aproximadamente un tercio del total de la población.

Nos podemos hacer una idea del aspecto del pueblo en esos años a través de las dos fotografías aéreas que se realizaron en 1990 para la confección del Catastro. En la primera podemos comparar el tamaño de Illán de Vacas con Los Cerralbos, que por entonces contaba con unos 480 habitantes. La segunda es una ampliación que nos permite apreciar cómo el pueblo consta de apenas cuatro o cinco construcciones, que, a grandes rasgos, se mantienen hoy en día en pie. Para finalizar, digamos que en nuestro archivo conservamos cuatro fragmentos de protocolos notariales de esta localidad, fechados entre 1684 y 1715.