NOTICIA DE LA COFRADÍA DEL CORPUS CHRISTI DE TALAVERA

Entre la extensa documentación que conservamos en el AHPTO procedente de las desamortizaciones del siglo XIX encontramos un buen número de documentos de cofradías y hermandades religiosas. En su mayor parte son documentos que se mantuvieron en la Delegación de Hacienda, responsable de la desamortización, fundamentalmente porque podían justificar derechos económicos como rentas, alquileres o propiedades. Entre todas estas cofradías abundan las dedicadas al Santísimo Sacramento, casi en cada lugar de la provincia. Pero nos hemos fijado en la de Talavera de la Reina por dos motivos: porque es la que ha conservado documentos más antiguos, y porque es la única que utiliza explícitamente la denominación “Corpus Christi”.

Texto en letra antigua. Se ha resaltado la frase "en nombre del cabildo y cofradía del Corpus Christi de  esta dicha villa".
«…en nombre del cabildo y cofradía del Corpus Christi de esta dicha villa…»

La primera mención que encontramos está en una escritura de censo que otorgan Gutierre González Doncel y su mujer doña Gracia a Bartolomé Martínez, colegial de Santa María, y a Pedro Sánchez, colegial de El Salvador “en nombre del cabildo y cofradía del Corpus Christi de la dicha villa”, sobre unas casas que tienen “entre los derfanales [¿?] mayores de la dicha villa” en la collación de Santa María. Es de 29 de mayo de 1459 y, como puede observarse, está muy afectada por la corrosión provocada por la tinta ferrogálica.

Fragmento de documento con escritura antigua. Está resaltada la frase "de la santa y noble cofradía que es dicha y llamada en esta dicha villa la la [sic] cofradía del cuerpo de Cristo"
«…de la santa y noble cofradía que es dicha y llamada en esta dicha villa la la [sic] cofradía del cuerpo de Cristo…»

La siguiente mención está en el testamento de Antón Sánchez de Ribera, fechado el 27 de julio de 1465, quien deja la llamada Huerta de Villegas “a los mis hermanos señores cofrades de la santa y noble cofradía que es dicha y llamada en la dicha villa la la [sic] cofradía del Cuerpo de Dios”.

Poco después, el 7 de octubre de 1467, la cofradía arrendará la misma huerta a María González, viuda de Diego Sánchez de Villegas, y a su yerno Toribio González, ambos vecinos de Talavera. El censo será vitalicio, por 800 maravedíes “y cincuenta duraznos” al año. En este documento, unido a la licencia del deán para realizar el arrendamiento y al juramento de ambas partes de cumplir lo acordado, encontramos ya algunos detalles interesantes.  Así, aparece un “prioste”, que lo es Pedro López, canónigo de la Colegiata. Los cofrades son todos clérigos talaveranos, empezando por el propio deán Alfonso Núñez, con varios clérigos de la Colegiata y otros de las iglesias de Santa Leocadia, Santa Eugenia, San Pedro, Santiago el Nuevo y San Martín. En la huerta se incluye “una casa y una cocina techada y tejada con teja y enhiesta y adobada y bien reparada, y la dicha huerta con su aceña y entruesga, todo moliente y corriente”; la “entruesga” era la rueda dentada de un molino. Y a la hora de jurar, lo hicieron “los dichos clérigos por las órdenes de recibieron y los dichos María González y Toribio González por el Nombre de Dios y de Santa María y sobre la señal de la Cruz que con sus manos derechas corporalmente tangieron [quiere decir que hicieron la señal con sus propios dedos] y a las palabras de los Santos Evangelios donde quiera que más largamente sean escritos”.

Inicial miniada, con figura de pez, de "In Dei nomine"
Inicial miniada de «In Dei nomine»

Junto con estos documentos encontramos otros que no se refieren directamente a la cofradía del Corpus Christi, sino más bien a esta “huerta de Villegas”. Pero no nos resistimos a reproducir aquí el dibujo con que se inicia una carta de juramento, asociada a la venta de la finca en cuestión y hecha en julio de 1454. Esta especie de pez representa la inicial de “In Dei nomine”, la invocación con que empieza el documento. Bien podría servir para una “tarasca” de alguna procesión de estos días.

COSAS QUE SE DICEN

La mayor parte de los archivos conservamos documentación de carácter más o menos oficial. Eso significa que su lenguaje es de tipo jurídico o burocrático, con tendencia a los formulismos y poco espacio para la espontaneidad. Pero también, de vez en cuando, encontramos que el escribano o el funcionario desliza alguna que otra expresión que hoy nos resulta curiosa y hasta divertida. Os vamos a presentar tres ejemplos que hemos ido encontrando.

Nota en un inventario de bienes del colegio de San Bernardino
Nota en un inventario de bienes del Colegio de San Bernardino

Hacia 1750 una anotación nos informa que el notario Juan de Herrera Suárez, “vivió más que la sarna y murió en paz año de 1744”. No acaba ahí la cosa, porque su sucesor en la oficina fue “Félix Ortiz Pareja, escribano, coxo con una pata de palo”. Como vemos, no eran tiempos de delicadezas verbales. La nota está al final de uno de los inventarios de bienes del Colegio de San Bernardino que forma parte de un libro de inventarios del que ya os hablamos hace un tiempo con motivo de su restauración. Por nuestra parte, podemos decir que efectivamente conservamos protocolos de Ortiz Pareja entre 1735 y 1779, aunque hasta ahora no conocíamos nada de su aspecto físico. En cuanto a su antecesor, conservamos protocolos entre 1687 y 1742, 55 largos años de notario, y todavía vivió un par de años más ante el pasmo, quizá un poquito perverso, de nuestro anónimo escribiente.

Nota en el libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona
Nota en el libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona

También hace algunos meses os hablamos del libro almocraz del convento de la Concepción de Escalona, que tiene unos llamativos dibujos. Pues en este mismo libro hemos encontrado una larga nota escrita, según su autor, “a fin de que los curillas no metan la mano en mies ajena”. El indignado escribiente no duda en poner su firma (que no somos capaces de descrifrar) y la fecha: 28 de septiembre de 1794. La nota en cuestión se refiere a que los párrocos de los lugares donde el convento tenía propiedades se incautaban de los diezmos que legalmente pertenecían al convento. Como ya os contamos en su día, el tomo presenta un estado de conservación bastante malo, pero la nota y el exabrupto se leen perfectamente.

Nota en un expediente de censo de la cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas
Nota en un expediente de censo de la cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas

Terminamos con un aviso a navegantes. A las espaldas de un expediente de censo perteneciente a la Cofradía del Santísimo Sacramento de Menasalbas encontramos esta nota: “Este censo no tenía escriptura, y se consiguió se hiciese en la forma en que está, que no costó pocas diligencias. Adviértase para en adelante”. Lo firma el licenciado Muñoz, evidentemente agotado pero también un punto orgulloso por haber conseguido devolver esta pequeña renta a su cofradía después de revolver papeles, bregar con abogados y negociar con arrendatarios. La nota probablemente pueda datarse hacia 1765, fecha del último documento del expediente.

DISCIPLINANTES EN CARRANQUE

En 1985 el Ministerio de Cultura compró un conjunto de documentos para el AHPTO. Eran otros tiempos. Los documentos ingresaron en nuestro centro a finales de febrero del mismo año, sin que hayamos podido averiguar más detalles; de hecho, aunque parezca sorprendente, ni siquiera se realizó acta de entrega. La mayor parte de la documentación parecía tener su origen en la parroquia de Santa María Magdalena de Carranque, aunque también se incluyeron otros documentos de los que iremos hablando en su momento.

Con estos documentos se ha configurado un fondo específico, de modestas dimensiones (dos cajas y un libro) pero de gran importancia para la historia de la zona. En efecto, según los datos del Censo Guía, en el archivo parroquial no se conserva ningún documento anterior al siglo XX, y en el archivo municipal apenas un siglo antes. Pero nuestro fondo está fechado entre 1562 y 1847, de manera que se trata, hasta donde sabemos, de los documentos más antiguos de esta localidad de la Sagra. Abundan, sobre todo, los censos y las fundaciones de memorias de misas, pero pueden destacarse un voluminoso libro de difuntos de los siglos XVIII y XIX y unas actas del concejo de mediados del siglo XVII, además de dos ordenanzas de cofradías.

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Hoy nos vamos a fijar en una de estas ordenanzas, las correspondientes a la cofradía de la Vera Cruz, que parece ser la más antigua del lugar. Se redactaron en el momento de instituirse la hermandad, en 1562, pero nosotros las conservamos en una copia notarial de 1735. Las ordenanzas regulan la forma de gobierno de la hermandad (muy sencilla, con dos hermanos mayores elegidos por todos los hermanos, y dos diputados elegidos por los hermanos mayores), estipulan también brevemente el empleo del dinero y algunas cuestiones sobre el ingreso de nuevos hermanos, entre las que nos ha llamado la atención la obligación de los hermanos que se casen de integrar en la hermandad a sus mujeres.

 

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Pero, sobre todo, las ordenanzas regulan con detalle las actividades propias de la cofradía: por un lado los actos de solidaridad mutua, como los enterramientos y las limosnas, y por otro los actos de culto, como la “misa del santísimo Sacramento” el día del Corpus Christi, la procesión de la Santa Cruz el 3 de mayo y la procesión de la madrugada del Jueves al Viernes Santo. Esta última, como era habitual en la época, implicaba ir “disciplinándose con una disciplina de plata”, descalzos o calzados con alpargatas, encargándose los hermanos mayores de tener preparado “vino blanco cocido con laurel y romero para lavar los hermanos, y sus polvos y papel, como es costumbre”. En otras palabras: se trataba de azotarse en recuerdo de la pasión de Cristo, y al final de la procesión se les aplicaban estos remedios para curar sus heridas. Eso sí, se preveía que “los hermanos que fuesen de edad para no poderse disciplinar”, así como los clérigos y los hidalgos, pudiesen sustituir la flagelación por “sendas hachas de cera o cirios encendidos alumbrando a los hermanos en la dicha procesión, a su costa”.

Estas manifestaciones públicas de fe, de origen medieval, se han mantenido en todo el mundo durante siglos, aunque progresivamente se han ido sustituyendo por procesiones y penitencias menos impactantes. Sin embargo, todavía se conservan el algunos lugares, como en el municipio riojano de San Vicente de la Sonsierra, lo que nos permite hacernos una idea de cómo serían estos actos en el pasado.

LA LOCA DEL SACRAMENTO

Teresa Enríquez de Alvarado pertenecía a la más alta nobleza castellana de la época de los Reyes Católicos. Hija del Almirante de Castilla Alonso Enríquez, nació en su villa de Medina de Rioseco hacia 1450. Su madre murió muy pronto y ella se crió con su abuela paterna, Teresa de Quiñones, en un monasterio cercano. Casó con Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de León y señor de Maqueda y Torrijos, trasladándose a vivir a esta localidad toledana, aunque el matrimonio contó con muchas otras casas, entre ellas una muy cercana al monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. En 1503 Teresa quedó viuda y desde entonces se agudizó su devoción religiosa, que ya tenía muy acusada desde niña, y se dedicó a fundar cofradías y hospitales por toda Castilla.

Teresa Enríquez pronto empezó a ser conocida como “la loca del Sacramento”, por su devoción al Santísimo Sacramento. La expresión más conocida de esta devoción fue la iglesia que mandó construir en Torrijos para albergar al cabildo de sacerdotes y a la cofradía que había instituido con esa advocación. La Colegiata se construyó entre 1509 y 1518, de manera que este año celebran sus cinco siglos de historia con un muy interesante programa de actos culturales.

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En nuestro archivo conservamos una copia auténtica del testamento de esta singular mujer realizada en 1725; en el Archivo de la Nobleza se encuentran otras dos copias, una idéntica a la nuestra y la otra contemporánea del original, que se otorgó en marzo de 1528, un año antes de su muerte. Aunque este documento es bastante conocido, no nos resistimos a fijarnos en algunos detalles interesantes. Como corresponde a su alcurnia, es un documento muy largo y prolijo, de 92 folios, en el que se muestra extremadamente puntillosa con algunas cuestiones: la liquidación de las deudas con sus tres hijos, el funcionamiento de las instituciones que ha fundado, sobre todo la iglesia y cofradía del Santísimo Sacramento de Torrijos, y la reglamentación de las misas y memorias pías por su alma. Incluso llega a exigir que se nombre un sacerdote especialmente dedicado a recordar todas las oraciones que deben decirse por su salvación eterna, no vaya a ser que los capellanes encargados se olvidasen con el tiempo. Llama la atención que ordena se tapien unas puertas que había hecho en algunos de los conventos fundados por ella para facilitar su visita, puesto que, una vez fallecida, eso solo podía traer problemas al convento. Por supuesto, una vez cumplidas todas las obligaciones, el resto de su herencia, que no debía ser poco, queda para su iglesia torrijeña, detallando de nuevo su forma de administración.

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Entre sus muchas fundaciones, de las que se acuerda en su testamento, destacamos la cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo de Toledo, que fundó “para que cada noche, después de tañida la orazión, anden quatro hombres con sendas campanillas por las calles de la cibdad según les fueren repartidas para acordar que hagan oración por las Ánimas del Purgatorio e por los questán en pecado mortal, diciendo cada uno después de haber tañido la campanilla a altas vozes estas palabras: Fieles cristianos devotos de Nuestro Señor Jesucristo, rogad a Dios por las Ánimas del Purgatorio y por los questán en pecado mortal, por que Dios depare quien ruegue por vosotros, amén.” Además, la cofradía irá rezando oraciones delante de los que vayan a ajusticiar.

La antigua imagen de la Virgen de las Angustias

La fotografía que mostramos hoy, no es otra que la de la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo de 1960, con la imagen de la Virgen de las Angustias a su paso por el final por la calle de la Plata y de entrada en la plaza de San Vicente en Toledo.

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Detrás de la imagen puede apreciarse la Puerta del Cordón, de larga historia. Ya en estas fechas desplazada unos metros de su ubicación original en la fachada que daba acceso, primero al hospital de Bálsamo en siglo XIX, después a la sede del Banco de España y hoy puerta de entrada al edificio de Correos.

A través de esta fotografía nos introducimos en la hermandad de las Angustias que tiene su sede en una capilla de la parroquia mozárabe de Santas Justa y Rufina, y es donde se venera y rinde culto todo el año. Sin embargo la imagen actual de la Virgen de las Angustias, no es la que aparece en nuestra fotografía portada por los cofrades con su atuendo nazareno y el particular bonete que portan sobre sus cabezas.

La historia de esta imagen de las Angustias, la refieren dos de sus cofrades, Salvador Ruíz Toledo y Sagrario Dorado Malagón. Según sus investigaciones, es una de las más antiguas que participaba en la procesión del Jueves Santo desde mediados del siglo XVI, entonces tenía su sede en la ermita del hospital de San Lázaro. A finales del XVII debió desaparecer esta cofradía pasando la imagen a la cofradía de la Santa Vera Cruz que traslada su sede al convento del Carmen calzado. La imagen de las Angustias fue trasladada a la parroquia de la Magdalena en 1809 tras la devastación de las tropas napoleónicas en el convento, hasta que a finales del siglo XIX la imagen empezó a desfilar en la procesión del Santo Entierro cada Viernes Santo.

Se desconoce el actual paradero de esta imagen mariana. Después de la Guerra Civil, la Virgen se instaló en la parroquia mozárabe que la sigue acogiendo y en 1989 se refunda su hermandad, que se hizo cargo de la antigua imagen. A partir de esa fecha fue restaurada, aunque, por el estado de deterioro, el resultado de la restauración no fue del agrado de los hermanos y fue sustituida por una nueva en 1992, y ésta a su vez por la actual, que data de 2009 y que es la continua procesionando el Viernes Santo en la procesión del Santo Entierro. Actualmente se encuentra al cargo de la renombrada “Venerable, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Madre María Inmaculada en su Mayor Angustia y Piedad y Cristo Rey en su entrada Triunfal en Jesuralém”.