EL EXAMEN DEL DOCTOR BALMIS Y OTROS EXÁMENES

Como sin duda recordáis, en 2020 el ejército español organizó un operativo para ayudar en la lucha contra la pandemia de COVID-19 que recibió el nombre de “Operación Balmis”. Este nombre era un homenaje al doctor Francisco Javier Balmis, uno de los más importantes médicos del siglo XVIII, especialmente conocido por su contribución a la difusión de la vacuna de la viruela en diversos países de América, Asia y África a través de una famosa expedición realizada entre 1803 y 1806. En esa expedición le acompañó la no menos popular enfermera Isabel Zendal, que ha dado su nombre a un hospital madrileño. Balmis, alicantino, se formó en el Hospital Militar de su ciudad y obtuvo el título de cirujano en Valencia en 1778. Se graduó en Artes en México en 1781, país al que volvería durante la guerra de la Independencia española entre 1808 y 1814. Fue “cirujano de cámara” de los reyes Carlos IV y Fernando VII. Y, lo que nos interesa aquí, obtuvo su grado en medicina en la Universidad de Toledo en 1798.

Acta del grado de bachiller en medicina de Francisco Javier Balmis
Acta del grado de bachiller en medicina de Francisco Javier Balmis

El profesor David Martín, de la Universidad de Castilla-La Mancha, nos descubrió el acta del examen de graduación de Balmis como “bachiller” en Medicina, que os mostramos aquí. Observad que dice que es natural de Valencia, quizá por error o quizá refiriéndose por extensión a lo que entonces se llamaba “reino de Valencia”. En todo caso, el documento nos explica cómo fue este examen. Veinticuatro horas antes el aspirante recibió el tema que le había tocado en suerte, que era comentar el aforismo 11 del primer libro de Hipócrates. Hemos localizado una traducción y edición de estos aforismos debida a Manuel Casal en 1818, que se conserva y se ha digitalizado en la biblioteca de la Universidad de Nuevo León (México). Gracias a ella sabemos que el aforismo en cuestión reza: “Durante las accesiones o paroxismos debemos adietarnos, pues entonces perjudica el alimento. En los males que se rigen por periodos (como vemos en la terciana y cuartana) debe observarse lo mismo”. Sobre este tema debió hablar durante media hora, y después fue sometido a “dos argumentos de a cuarto de hora” y finalmente a otro cuarto de hora de preguntas generales sobre medicina. Fue aprobado por unanimidad.

Como vemos, las preguntas de estos exámenes se sometían a algún tipo de sorteo. No sabemos cómo se realizaban estos sorteos, pero podemos sacar alguna pista gracias a las curiosas papeletas que conservamos, datables en la primera mitad del siglo XIX. Se han conservado agrupadas en pequeños paquetes de papeletas con las posibles preguntas para cada examen. Por ejemplo, aquí tenemos las “Preguntas para los exámenes de los de 7º año de Cánones”. En el paquete correspondiente a la asignatura “Derecho público civil y criminal de España”, del cuarto curso de Leyes, encontramos la fecha de 1837.

En fin, os presentamos algunos ejemplos de estas preguntas, evidentemente de diferentes materias y cursos. Así, en cuarto de Leyes se pregunta “¿cuál es la legítima de los hijos?”, pero también, en otras carreras y cursos puede preguntarse si “es o no necesaria la Lógica para adquirir otras ciencias en un estado perfecto” o “en qué idioma han de escribir los comerciantes sus libros y demás documentos”. Sin duda, algunas de estas preguntas todavía podrían formularse en algunos exámenes de la universidad actual.

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