EL PREMIO

Alberto Bernáldez estaba nervioso, y no era para menos. Faltaban diez minutos para las diez de la mañana del domingo 7 de junio de 1863 y estaba a punto de presentarse ante un tribunal de profesores del Instituto provincial que decidiría si se le otorgaba el premio ordinario en la asignatura “Historia de España”. Si lo conseguía, le darían un diploma y una medalla de plata como la que aparece en el dibujo. Alberto ya se imaginaba el acto de entrega, en la apertura del curso siguiente, con su familia venida expresamente desde Torrijos, su pueblo, y con todos sus compañeros y profesores aplaudiendo. Iba a ser muy emocionante.

Modelo de medalla para alumnos de los Institutos
Modelo de medalla para alumnos de los Institutos

Pero aún tenía que aprobar. No lo tenía demasiado difícil, porque había un premio por cada asignatura y él era el único que había obtenido la nota previa de “sobresaliente”. Esta nota era el requisito para poder presentarse al premio. El vigente Reglamento de Segunda Enseñanza de 1859 era muy claro en esto, y por eso ya en su expediente se había incluido un certificado del secretario del Instituto: nuestro estudiante podía exhibir la máxima nota en esta asignatura.

Certificado de calificación académica
Certificado de calificación académica

Alberto recordó que esto de los premios era algo relativamente reciente, un invento del nuevo Estado liberal, que había asumido el control de la educación y que había creado la “segunda enseñanza” como paso intermedio entre los estudios elementales y la Universidad. Nuestro joven soñaba con esta última, pero sabía que las dificultades eran mayores ahora que la de Toledo había sido suprimida (precisamente en su lugar se creó el Instituto al que él mismo pertenecía) y debía trasladarse a la flamante Universidad Central en Madrid, con los costes e inconvenientes que ello suponía. Pero, si le daban este premio, tendría muchos puntos ganados. Claro que hubiera sido mucho mejor obtener premio en varias asignaturas. Alberto no podía saberlo, pero en esos años la lista de premiados incluye varios nombres que se repiten: Manuel Galo, que obtuvo premio en Griego y Francés dos años consecutivos; o Tomás de Azcárate, que lo obtendría en 1863 en Geometría y Trigonometría y en Historia General. Allí a su lado, precisamente, esperando su turno estaba su compañero Juan Antonio Pedraza, que el año pasado había conseguido el premio de primer curso de Griego y ahora, en apenas un par de horas, se presentaba al del segundo año; seguro que se lo daban, Juan Antonio era todo un cerebro.

Registro de alumnos premiados
Registro de alumnos premiados

Al fin, el bedel le llamó. Alberto entró en la imponente sala y se sentó ante los tres solemnes profesores: Claudio Ortega, Antonio de Aquino y el secretario Rafael Díaz Jurado. El tema para su exposición fue “La Casa de Austria”, que había podido preparar con antelación en otra sala aislada. El aspirante habló con soltura y aplomo, y luego salió de la sala. La deliberación del tribunal fue breve: por unanimidad, Alberto obtuvo su premio, su medalla y su diploma.

Acta del tribunal del premio a alumnos del Instituto
Acta del tribunal del premio a alumnos del Instituto

Fue el comienzo de una brillante carrera. Alberto Bernáldez estudiaría Derecho en la Universidad Central y conseguiría la plaza de Juez de Primera Instancia de Torrijos. También se metió en política, en el Partido Liberal, llegando a presidir la Diputación Provincial entre 1889 y 1890.