LA GUARDIA CIVIL EN LA FÁBRICA DE ARMAS

A finales del pasado mes de septiembre el hijo del director del AHPTO escribe un mensaje al móvil de su padre: “Mira esto”. La foto adjunta era similar a la que os enseñamos aquí.

Documentos esparcidos por el suelo

Como es natural, el archivero quedó sorprendido: “¿Pero esto qué es?”. “Pues que iba yo corriendo por el campus de la Fábrica de Armas, por la zona que aún tiene edificios abandonados, y vi uno de ellos que tenía un hueco en la antigua puerta, entré para curiosear y encontré esto, ¿qué te parece?” “Pues que mañana mismo vamos a verlo”. Dicho y hecho. Al día siguiente toda la familia se presentó en el extremo suroriental del recinto de la antigua Fábrica de Armas de Toledo, hoy campus universitario, entraron en un edificio en ruinas y, efectivamente, allí había un buen número de documentos desparramados por el suelo de una de las habitaciones. Pronto se vio que se trataba del archivo del antiguo puesto que la Guardia Civil tenía en el interior de la Fábrica de Armas. Recogieron todo lo que encontraron que no estuviera demasiado deteriorado y lo llevaron al Archivo lo más rápidamente posible.

Recogida de documentos

Detengamos aquí este relato para remontarnos a agosto de 1957. Es entonces cuando la Guardia Civil decide crear un nuevo puesto en la Fábrica de Armas de Toledo para dar servicio tanto a la propia Fábrica como al adyacente Poblado Obrero. El puesto, que tardó casi dos años en contar con instalaciones propias, estuvo servido por entre tres y cinco guardias mandados por un suboficial, y se adscribió a la 141ª Comandancia, con sede en Toledo. No sabemos con precisión cuándo se suprimió, pero los últimos documentos que hemos encontrado sugieren que debió ser a finales de 1981. En todo caso, por la forma en que se encontraron los documentos, parece que al desmantelarse el puesto el archivo quedó olvidado en un altillo hasta que, casi medio siglo después, los efectos de la intemperie hicieron desplomarse el suelo y el archivo entero cayó al piso inferior, que es donde lo encontramos. A juzgar por su estado de conservación, durante todo el tiempo que estuvo olvidado debió sufrir sobre todo los efectos de la humedad, incluyendo invasiones de hongos, pero solo al caer se debieron deshacer los legajos y atados originales.

Portada de informe

Así, cuando la documentación llegó al AHPTO su estado solo podía calificarse de lamentable. Eran evidentes los efectos de las humedades, hongos roturas y, sobre todo, suciedad y desorganización. Como medida de urgencia, se colocaron los documentos en carpetillas y en cajas. A la vez, se avisó a la Comandancia de la Benemérita en Toledo, uno de cuyos mandos acudió a los pocos días, inspeccionó la documentación y manifestó que lo comunicaría a sus superiores. Pasaron algunos meses y decidimos entonces afrontar la recuperación en lo posible de estos documentos. El resultado han sido cinco cajas de archivo que contienen la vida cotidiana de un pequeño puesto semiurbano entre 1958 y 1981, aunque la mayor parte de los documentos se pueden fechar en los últimos años del franquismo y la primera Transición. Eso sí, la mayoría de los documentos son de acceso restringido porque, como puede suponerse, abundan en datos personales.

No obstante, os podemos mostrar algunos documentos significativos: una comunicación “confidencial” ordenando la vigilancia de una ciudadana norteamericana sospechosa de comunismo en 1964, un significativo informe sobre el estado de ánimo de los vecinos en 1963 y otro informe sobre la zona de 1968, también detallado pero menos vivaz.

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