LA ESTACIÓN DE TREN DE TOLEDO

En abril de 2019 se cumple el centenario de la finalización de la construcción de la actual estación de ferrocarril de Toledo, y a ella le vamos a dedicar nuestra entrada de hoy.

Vista general de la estación de Toledo

Conviene no olvidar que las primeras líneas férreas en España se realizaron por iniciativa de capitalistas privados, frecuentemente extranjeros, que proponían su trazado de acuerdo con sus intereses o expectativas. Uno de los más activos fue José de Salamanca, marqués del mismo título, quien en 1845 había conseguido la concesión de la línea Madrid-Aranjuez, que con el tiempo se prolongaría hasta Alicante. El marqué debió vender su participación en ella, pero para entonces había conseguido, en 1856, la concesión de un nuevo ramal que, partiendo del pueblo de Castillejo, llegase hasta Toledo con la intención de prolongarse hasta Extremadura por Talavera de la Reina. Esta prolongación no llegó a realizarse nunca, pero en junio de 1858 sí se inauguró el ramal y con él la primera estación de Toledo, con diseño del arquitecto Eusebio Page, muy cerca de la actual. A finales de ese mismo año la línea fue vendida a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid, Zaragoza y Alicante (MZA) quien enseguida se desinteresó de la prolongación hacia el oeste, dejando la estación como final de un mero ramal, tal como hoy está. En la fotografía vemos la llegada de un tren a esta estación, en fecha indeterminada, probablemente a principios del siglo pasado; podéis verla en una reproducción de gran formato en nuestra Exposición Permanente.

Tren a vapor entrando en la estación de Toledo

Esta situación marginal motivó una cierta dejadez en la conservación de esta primera estación ferroviaria toledana. Incluso parece que el propio Alfonso XIII lo hizo notar en una vista a la ciudad en 1912, lo que motivó que la compañía se decidiese a construir un nuevo edificio, pensando más en la imagen que en la utilidad económica. El proyecto fue encargado a Narciso Clavería, arquitecto de la propia compañía y notable fotógrafo, quien invirtió cuatro años en la construcción, siguiendo un estilo neomudéjar que utilizaría también la llamada “estación de Madrid” de la localidad de Linares. La nueva estación de Toledo se inauguró el 24 de abril de 1919 y de esa época datan las fotografías que os ofrecemos del edificio, que son parte de un reportaje más amplio realizado por el gran fotógrafo y pintor Pedro Román.

Interior de la estación de Toledo

Desde entonces, el edificio ha sido ampliamente reconocido por sus cualidades artísticas, siendo declarado Bien de Interés Cultural en 1991, con una declaración específica para la verja de cerramiento, obra del forjador toledano Julio Pascual. En 2005 hubo de reformarse en profundidad por la sustitución del tren convencional por el de alta velocidad, pero se respetaron los elementos patrimoniales. En estos días, con motivo de su centenario, se realizan diversas celebraciones y actos, y además podéis encontrar más información en otro medios, entre los que os recomendamos esta exposición virtual preparada por el Archivo Municipal.

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