FRANCISCO GARCÍA DE ORTEGA UN INDIANO BARGUEÑO EN EL PERÚ Y SU DEVOCIÓN AL CRISTO DE LA SALA

Nos ocupa hoy uno más de los pueblos de nuestra provincia que estarán en fiestas esta semana: Bargas, que celebrará el próximo domingo día 17 su fiesta mayor dedicada al Cristo de la Sala.

Se encuentra entre las numerosas escrituras notariales la mención de esta imagen y la devoción de un bargueño, Francisco García de Ortega,  quién marchó a hacer fortuna en Indias y que envió tres cartas, incluidas en la testamentaría y partición de bienes de su madre, Ana Pantoja, ya viuda de su padre, Alonso García de Ortega.

La primera de las cartas sitúa a Francisco en Cádiz, un 28 de febrero de 1706, preparado para embarcar en el pasaje dispuesto para partir a Indias al servicio del Marqués de Castelldosríus, Virrey y Capitán General del Reino del Perú, Don Manuel de Sentmenat-Oms. Allí la firma y se declara acreedor, ante sus cuatro hermanos en la herencia de su padre, por los dineros que había recibido para preparar su viaje hacia América, cómo dice literalmente: “para un vestido cuando tomó espada”; otros 350 reales  que le entregó su padre el día que partió a Sevilla, camino de la Casa de Contratación, para inscribirse en el navío, o el dinero que le dio su hermano Mateo “para su avio de Indias”. Porque el ir a buscar fortuna allende los mares implicaba sus gastos.

La segunda de las cartas fechada en Lima el 2 de diciembre de 1709 va dirigida a su madre, a la que ruega el envío de dinero para alcanzar un cargo de adelantado en el reino del Perú y es en ella donde dice: “De singular gozo ha sido para mí el que vuestra merced me mandase decir la misa al Santísimo Cristo de la Sala, en cuyo soberano patrocinio afianzo todo mi buen suceso … suplico a vuestra merced me mande decir otra para que si me conviene me lleve a los ojos de vuestra merced como que se consiga la pretensión que interpongo”. Bien parece que su necesidad de dinero se debe al deseo de obtener allí un cargo, asunto que no debió resultarle fácil y para lo que su madre se encomienda al Cristo por el bien de su hijo. La carta finaliza con la emotiva despedida del hijo que durante años permanecía ausente y alejado de su patria, con el anhelo de un inminente regreso para gozar de la compañía materna: “Besa los pies de Vuestra Merced de su mas humilde hijo que ver desea para su consueol. Francisco”.

Seguimos los pasos de Francisco para encontrarle, ahora sí, en Bargas el 20 noviembre de 1715 cuando firma un recibo de los 1911 reales recibidos de la legítima de su madre, como adelanto en sus pretensiones americanas.

Por último, su tercera carta en 1714 está dirigida a su cuñado, en la que menciona sus pretensiones al corregimiento de la ciudad de Chillanenquete, para lo  que ha de reunir dinero, así como para un nuevo viaje al lugar que le vio nacer. No parece que su sueño americano se satisficiese plenamente y poco más nos transmite la documentación. La siguiente noticia es de 1716, cuando ya había fallecido Ana de Pantoja y Francisco se hallaba ausente en el momento de iniciar el pleito por la testamentaría y reparto de la herencia, para lo cual se nombró como representante y defensor de los intereses de Francisco a otro vecino del lugar Francisco Sánchez Agudo, quien sin duda sería hombre de su confianza.

 

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