TOLEDO, PALACIO DE LOS CONDES DE FUENSALIDA, 1 DE MAYO DE FALLECIMIENTO DE LA EMPERATRIZ ISABEL

Isabel de Portugaldoc

Tal día como ayer, 1 de mayo, de hace 478 años, falleció la emperatriz Isabel, a la edad de 36 años.

Fue la esposa del emperador Carlos I de España y V de Alemania, conocida como Isabel de Portugal. Él quedó desolado cuando sufrió semejante pérdida. Cuentan que no había forma de separar al emperador de su cadáver en el lecho de muerte. Su repentina muerte le causó tal impacto que cayó en una fuerte depresión y tuvo que refugiarse temporalmente en el cercano monasterio jerónimo toledano de Santa María de la Sisla. Encargó la comitiva que condujese el cadáver para ser enterrada en la Capilla Real de Granada, de la que se hizo cargo Francisco de Borja, caballerizo de la emperatriz. Éste protagonizó el conocido episodio de la entrega del cadáver de su señora, en un estado que dificultaba su reconocimiento, a raíz de lo cual juró no servir nunca más a señor que pudiera morir, tomando años después, tras enviudar, los hábitos religiosos.

Pero volvamos a Toledo, el deceso tuvo lugar en el Palacio de los Condes de Fuensalida, palacio mudéjar edificado por Pedro López de Ayala I Conde de Fuensalida a mediados del siglo XV. En él residió la corte de la emperatriz, durante los años en se ejecutaban las obras en el Alcázar y en este mismo lugar fue donde le sobrevino la muerte a consecuencia del parto de su sexto hijo. La fotografía que mostramos de la fachada del palacio, no hace gala del esplendor que debió mostrar dicho palacio en el siglo XVI, pues la imagen pertenece al siglo XX en un momento de decadencia, anterior a la actual rehabilitación que recuperó el edificio para su uso como sede de la Presidencia de Castilla la Mancha.

Recuperamos, para esta conmemorar el deceso de la emperatriz, un documento suscrito por ella: “yo la reyna”, que ya mostramos el pasado año y del que Antonio José García, nos aclaró que la suscripción que en él aparece era de la emperatriz Isabel y no de Doña Juana, su suegra, que aparece mencionada en la intitulación. El documento está fechado en 18 de septiembre de 1529, en uno de los periodos en los que ella ejerció la gobernación en ausencia del emperador que partió con frecuencia a regir los designios de su imperio centroeuropeo.

Esta mujer de serena belleza, encandilaba y enamoraba con su presencia, a decir de todos sus contemporáneos, basta con tener en mente el maravilloso retrato que Tiziano hizo de ella.

A pesar de su frágil salud, con fuerte espíritu ejerció la regencia en largos periodos de soledad en ausencia de Carlos. Heredó sin duda las dotes de gobierno de su abuela la reina Isabel la Católica, era una mujer serena, tranquila y estable para desarrollar tan digna tarea. Signó cientos de cartas, miles de cédulas reales, como el documento que nos trae al caso, resolviendo asuntos de gobierno y sin confundir lo público con lo privado. Isabel, ejerció los largos periodos de regencia por la ausencia del emperador que estuvo durante la mayor parte de su reinado fuera de España alejado de sus problemas políticos. Muy valorada por los historiadores por su labor en las regencias, afirman que gracias a ella España se pudo mantener independiente de las políticas imperiales.

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